sábado, febrero 28, 2009

VINTAGE
El Primer Evento de Nuevarquitectura: Arquitectura Contemporánea en la República Dominicana. 1981Portada y presentación del Catálogo de la Exposición. Las fotos del montaje, el gran edificio sobre la pobreza, las hizo el Arq. Edgar Ureña.

Hace casi 28 años, del 4 al 6 de septiembre de 1981, el Grupo Nueva Arquitectura ( asi escribiamos el nombre) conjuntamente con el CODIA, que tenía como Secretario General al Arq. Juan Díaz Paniagua y el grupo de Estudiantes de Arquitectura del Centro Javier, montamos, en Casa de Teatro, el evento "Arquitectura Contemporánea en la República Dominicana" Ciclo de Charlas y Exposición de Arquitectura en Homenaje al Arq. Manolito Baquero, quien había fallecido en esos días.
Fué el primer evento de Nuevarquitectura, cuando aún no pertencía al grupo Emilio Brea, quién se integra posteriormente precisamente motivado por el mismo.
Lista de los arquitectos participantes en la Exposición y las obras presentadas.

Se invitó a un grupo de arquitectos a que presentaran sus trabajos y se expuso, además de los trabajos del Arq. Baquero, obras y diseños de Guillermo González, José Antonio Caro Alvarez, Edgardo Vega, William Reid, Rafael Calventi, Fred Goico, Erwin Cott, Eduardo Selman, Pedro José Borrell, Antonio Casasnovas, Radames Díaz y Plácido Piña, de los cuales se hizo una reseña en el catálogo que se edito para la ocasión.
Recièn habiamos publicado el primer articulo del grupo en el Listín Diario y nos animamos en la ocasion a publicar una especie de manifiesto que titulamos "Nuestra Voz: La crítica de Arquitectura en Santo Domingo" donde expresábamos nuestra opinión con respecto a la crítica en el país.
En esta edición de PeNéLopE les presentamos los documentos que se publicaron en el evento, incluyendo un interesante articulo Eugenio Pérez Montás, "Ecos de un evento sobre Arquitectura contemporánea" que se publicara el desaparecido Suplemento de El Caribe, el 19 de septiembre de 1981.
Visto en restrospectiva, el grupo no andaba despistados y muchos de los objetivos que nos proponíamos se han cumplido, sin embargo sentimos que en las nuevas generaciones se ha perdido algo del "ethos" que nos impulsara desde 1979 cuando Edda Grullón, Angelita Burgos, Sheyla López, Fátima Karam y Nourys Bello crearon el Grupo Nueva Arquitectura.
El relevo se ha dado lento, casi nulo; la Fundacion Walter Palm, con muchos de lo que han pertenecido y participado con Nuevarquitectura y la Sociedad de Arquitectos de la República Dominicana, han recogido de alguna forma el legado del GNA, pero aún falta que de nuevo , los jóvenes se comprometan con los procesos críticos y no sigan actuando como espectadores o como especialistas en rendering computacionales.

OR


Programa del evento.





















NUESTRA VOZ:

LA CRITICA DE ARQUITECTURA EN SANTO DOMINGO.

Hace alrededor de dos años, en un panel de críticos y arquitectos, organizado por la Aso­ciación de Estudiantes de Arquitectura de la UASD, se dijeron muchas cosas interesantes, entre ellas la necesidad de que la crítica de arquitectura se hiciera por arquitectos o críti­cos jóvenes, de manera que los intereses, que envuelven a los arquitectos establecidos, no mutilaran el proceso crítico.[1]

Desde esa fecha hasta ahora se han producido algunas reacciones; débiles al principio, pero que poco a poco han tomado fuerza y han genera­do una efervescencia en los medios arquitectura les.

Evidentemente que ha existido "miedo" a la ‑crítica, un miedo producto de la falta de tradición arquitectónica en nuestro país y que produce una variada gama de opiniones que van desde considerar a esos jóvenes, de los que se hablaba en aquel panel de críticos, de carentes de fuerza moral para juzgar la obra de otros arquitec­tos, precisamente por el "contundente' hecho de ser jóvenes y no tener ninguna obra en su haber; hasta la posición de apoyo a ese tipo de escri­to hecha precisamente por algunos arquitectos cuyas obras se juzgaron, lo que demuestra la aper­tura mental ante el proceso crítico de los mis­mos.[2]

Muchos arquitectos creen que aquí no hay ni se hace crítica de arquitectura, a esos le decimos: Pues bien, hagámosla!

Por nuestra parte, creemos que lo que existe es una falta de responsabilidad porque en nuestro medio se da mucho lo que hemos llamado "crítica de salón", muchas veces ms incisiva, mordaz y dañina que la crítica escrita.

A los críticos de salón les decimos: Ahí están los medios para que hablen a una concurrencia que no esté limi­tada por cuatro paredes y unos cuantos pares oídos, úsenlos!

Este evento ha sido organizado para crear polémicas. Dice Charles Jencks, refiriéndose los brutalistas"...el insulto, el chismorreo otros molestos métodos del brutal ismo resulta muy efectivos, porque consiguieron abrir los ca­nales obstruidos del dialogo arquitectónico y demostrar que el ataque crítico puede ser más estimulante que los elogios"

Pues bien, nosotros estamos dispuestos a hacer usos de esos recursos ... si es necesario.

Creemos que una crítica sistemática redundaría en favor de una mejor arquitectura.

Creemos que la crítica no es patrimonio de la inteligencia anquilosada de algunos escogidos arquitectos.

Creemos que el usuario anónimo es también cri­tico y que de sus observaciones, acertadas muchas veces, se pueden sacar conclusiones edificantes.

Creemos en la autocrítica y exhortamos a los arquitectos a que hablen de su obra, y que no consideren las mismas como ''secreto de estado” como bien apuntaba un arquitecto amigo.

Creemos que debe hablarse de arquitectura.

Creemos que la arquitectura es arte, pero también es técnica con fuertes connotaciones socia­les y que al hablar de ella debe hablarse en to­dos los aspectos y no juzgar la obra como plástica solamente o como técnica pura y sobre todo no aislarla de su contexto socio‑económico y político.

Exhortamos a las escuelas de, arquitectura a que se hagan participes de este proceso que dejen oir su voz ante los problemas de la arquitectura.

Creemos en el compromiso de la arquitectura con su medio social.

Queremos y estimamos entrañablemente nuestros monumentos coloniales; pero creemos que somos hombres de este siglo, de este día, este momento

Creemos que debe mirarse el pasado en la medida que sirva para juzgar el presente.

Debemos analizar lo hecho y marcar hacia el futuro.

Grupo Nueva Arquitectura

Septiembre 1981


[1] Nos referíamos a un Panel organizado por la AEA, en 1979 o1980,celebrado en los Paraboloides de la entonces Galería de Arte Moderno donde participamos el Arq. Rafael Calventi, la critico de arte Marianne de Tolentino, Luis Lama, critico de arte del periódico El Caribe, y yo como arquitecto recién graduado.

[2] El primer artículo que publicamos como Nueva Arquitectura en el Listín Diario en 1981 titulado "Influencia Internacional en Nuestra Arquitectura" donde hacíamos una crítica a los recién terminados edificios de la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos de William Reid, Galerías Comerciales de Eduardo Selman y el BHD de Placido Piña, ocasionó en las aulas de la escuela de arquitectura de la UASD el que algunos profesores nos criticaran acremente por “irrespetuosos”, lo que provocó una crisis dentro del GNA, que se solucionó cuando los tres arquitectos, William Reid, Eduardo Selman y Placido Piña, nos llamaron por , cada uno individualmente, para felicitarnos por el articulo y animarnos a seguir con la crítica de arquitectura, lo que hemos hecho ininterrumpidamente hasta el día de hoy.



UN ARTICULO DE PÉREZ MONTÁS


Ecos de un evento sobre Arquitectura contemporánea

Por Eugenio Pérez Montás

(publicado el Suplemento de El Caribe el 19 de septiembre de 1981)



Panel de apertura del evento, sentados se encuentran los Arquitectos Eugenio Pérez Montás, Doy Gautier. Bichara Khoury y Juan Díaz Paniagua, Secretario general del CODIA.


Mientras escuchaba las intervenciones de los participantes a un seminario sobre arquitectura contemporánea dominicana, pensaba en un ensayo escrito por el historiador de arte alemán Walter Palm en 1941. Hacía poco que había recibido una larga epístola suya que tenía que ver con el título de aquel ensayo: Ecos de la Arquitectura Clásica en el Nuevo Mundo.


Los participantes al seminario se refirieron en distintas ocasiones a la arquitectura del pasado generalizando sobre la misma. Un alto porcentaje de los que intervinieron aceptaban o proclamaban que la misma era 'arquitectura de opresión" resultado de la intervención del poder, de una clase dominante. Un complejo de inferioridad flotaba de repente en el ambiente. Recriminante seminaristas se referían con insistencia a una sociedad dominicana injusta, desigual, marginada, subdesarrollada y mísera.

Una especie de ambigüedad emergía en medio de la protesta o del argumento, de las preguntas in­genuas de los comentarios, Algunos señalaban ciertas curiosidades del comportamiento humano frente a determinados ambientes transformados. Otros, describían aspectos urbanológicos o criticaban los procedimientos educativos puestos en vigencia en el multitudinario espectro de escuelas de arquitectura, llenas de alumnos y maestros transitorios.

El extenso diálogo, llenó de razonamientos ideológicos todo el ámbito de la Casa de Teatro. Se trataba de una revitalizante conversación sobre problemas generales que inquietan a jóvenes arquitectos de vanguardia. Un liderazgo latente y heterogéneo podía percibirse en la multitud.

Tal vez los arquitectos queremos llegar más allá de nuestros propios linderos. Queremos trasformar la sociedad misma.

Pocos mencionaron problemas gremiales: salarios y tarifas, empleos y derechos. Hubieran sido acusados de capitalistas, una fauna en progresivo crecimiento, pero al mismo tiempo en franco descrédito, que pocos se atreven a defender. Es posible que resulte más elegante hablar de la democracia.


CASAS DE LILIPUT.

En realidad, no existe diferencia alguna entre la arquitectura del universo socialista y el capitalista. El ejercicio profesional resulta distinto, pero por igual son similares las necesidades cuya solución se busca a través del uso del espacio.

También se dan por igual problemas y soluciones urbanas. La vivienda tiende a ser cada vez más pequeña para enfrentar una inflación en los costos que se equilibra con una disminución de los metros cuadrados de construcción, dando cumplimiento así a una de las mayores herejías en contra de la calidad de la vida humana en el presente: "a mayor inflación menor espacio individual".

Con esta ecuación se equilibran presupuestos de inversión pública, y se mantiene inalterado el semidiós de la estadística pues las unidades de vivienda mantienen el precio, pero son cada vez peores.

Por esta vía llegaremos a edificar barrios como los de Liliput, aquel país imaginario de habitantes minúsculos donde llega Gulliver.

Parece ser que no se ‑ha comprendido aún que la vivienda para grupos subempleados, marginados económicamente y socialmente, tiene que estar necesariamente subvencionada. También debería estar subvencionada la vivienda de grupos de ingresos relativos, y tal vez otros estratos en la escala poblacional de la estructura social.

En este renglón, los arquitectos tienen mucha música que tocar; y los inclinados por patrones socialistas, sin lugar a discusión, pueden hacer sonar sus instrumentos de viento, que son los que más estremecen una orquesta.

Al concluir la serie de reuniones, uno de los panelistas declaró razonablemente que el evento demostraba el grado de madurez alcanzado. Estamos de acuerdo.


MITOLOGIA

En un momento dado alguien gritó ¡La arquitectura dominicana es un mito! De nuevo volvió a activarse en mis células grises el recuerdo del ensayo de Palm. Dicho trabajo especula sobre la formación de la casa dominicana desde el punto de vista histórico. Nuestros bisabuelos mestizos, los de muchos de los que se encontraban presentes en el seminario, construían sus casas, generalmente sin arquitectos, tanto en aldeas, en barrios o en caseríos. Sobre esto señala Palm en Ecos de la Ar­quitectura Clásica:

Entre la variedad de patios y escaleras pin­torescas, lo que salta a la vista es la repetición frecuente de cierto esquema arquitectónico, di­ferenciado en sus detalles: pero invariable en lo esencial del plano.

Clara en la disposición, dominado por una voluntad centralista, sencillo y de conformidad con las necesidades de un clima cálido, articulado en sus detalles y libre de lo superfluo o de lo arbitrario parece denotar la mentalidad clara y perspicaz del Mediterráneo. No es la mezcla de fantasía y como­didad dejada, que caracteriza al mundo árabe, sino más Bien la organización concentrada de una etapa más antigua de civilización en la Península Ibérica: la romana. Leer ese ensayo de Palm es un deleite.

El historiador de arte argentino Mario Bus­chiazzo se refiere a la arquitectura de la isla llamándola hispanoamericana o arquitectura de Santo Domingo:"La arquitectura de Santo Domingo es un reflejo de formas que estaban en boga en España cuando se produjo el Descubrimiento".

El mismo escritor se refiere a "la euforia del barroco mexicano" o al “encanto de las casas limeñas”. Aceptaba pues el criterio regional de la arquitectura, producto de un lento proceso transformación de modelos originalmente im­portados, regionalismos que se van acentuando con el paso de los años y con la maduración de un espíritu nacional. Por eso América Latina es una y múltiple

Caribe fue asimismo sujeto de semejanzas y diferencias. Poco a poco se tropicalizan las es­tructuras importadas, de acuerdo con situaciones socio-culturales heterogéneas. Así se crean en el Mediterráneo de las Antillas, una simbiosis es­pectacular, rica en confluencias holandesas, danesas, francesas, inglesas, españolas y hasta orientales y, desde luego, africanas. De ahí esa par­ticular terminología que define lo afroantillano; lo iberoantillano; lo francoantillano; y lo angloantillano.

¿Cómo podemos, pues, eludir la existencia de una arquitectura dominicana aunque sólo se perciba en esquemas vernaculares suburbanos o en barriosas indigentes o en el sentido espacial de caseríos dispersos?

Necesariamente, el hombre dominicano ha materializado su instinto en el manojo espacial haciendo arquitectura permanentemente. Corresponde a los arquitectos diplomados reinterpretar o no estos valores, de mistificarlos. Tal vez por ahí puede definirse mejor algo que reiteradamente apareció en el seminario bajo el tema: desmistificación de la arquitectura.

CRITICA: AUSENCIA Y PRESENCIA

Estimo el subdesarrollo como un accidente pro­visional. De la misma manera que he verificado la marginalidad social como un fenómeno radical, excluyente, metamórfico, capaz de desaparecer. Pero es necesario tener fe en el hombre, en los seres humanos.

Bajo estas magnitudes, el arquitecto puede ser concebido también como un agente de cambio. Podríamos concebirlo como un dirigente, capaz de asimilar lo que el periodista de El Nacional, José Rafael Sosa, definió como "critica social".

La critica social seria aquella que se traduce en el comentario del usuario de las calles y las plazas, el transeúnte cotidiano. El mismo que reacciona frente a las formulas ambientales de la ciudad moderna y a su repertorio de símbolos y formulas con­vencionales, artísticas o comerciales.

En la crítica ordinaria de los que no tienen por qué entender sobre problemas semiológicos. Pero que saben perfectamente lo que le resulta complaciente o incómodo.

La gran masa de usuarios que diariamente solicitan la arquitectura percibe de una u otra manera los mensajes plásticos que envían los arquitectos y los expertos en tránsito pero no tienen que conocer el intrincado vocabulario de criterios, ni la semántica especulativa de Aníbal García, cuya memoria envidiamos cuando versificaba en el evento sobre criterios tales como: “bandas de redundancia asociativas"; "niveles de exclusividad y cargas simbólicas";"formas paradigmáticas; etc.

Al final y al cabo la Loma de posesión del espacio o la deserción, la emigración, depende del grado de asociaciones que se logre con un sistema de valores identificable con nuestra realidad. Hasta en los cementerios hay que contar con la participación activa de la gente en la configuración de la arquitectura. Los criterios son instrumentos, medios.

Aunque no nos guste, el uso es como el alma que se insufla a un cuerpo inerte. Nuestros ciudadanos participan todos los días de un mecanismo infinito al activar el diálogo que su presencia o su ausencia otorga. Estos hábitos son parte de la nacionalidad de la arquitectura y un ejercicio insustituible imaginación y creatividad.

LA EXPOSICION

La muestra de apoyo instalada durante el evento un esfuerzo valioso fue calificada por alguien como "una sala de cuadros pictóricos".

Evidentemente, no fue intención de los organizadores describir particularidades, sino la magnitud de un esfuerzo colectivo.

Pienso que a pesar de esto la EXPO narra atomizadamente, personalidades, instantáneas inclinaciones, aspiraciones, filosofías, materialismo culturales, y un panorama.


1 comentario:

Mermelada dijo...

inspirador :)