A Ita.
Mercedes Rancier Valdés de Suazo
Lo de Ita fue el nombre que en mi infancia le decía al no poder pronunciar Mercedita, como todos la conocieron. Y ahora Ita se me fue, se nos fue a todos, marchitándose poco a poco de ese dolor que nunca la dejó desde la partida de Flavito, para habitar mi Estrella Poblada.
De boca dura, esposa de Flavio, madre amorosa-lo se de primera mano- de cuatro varones, siempre buscando la hembra, hermana, tía y amiga fiel, así era mi Ita. Recuerdo vagamente lo que lloré cuando se casó con Flavio, la alegría cuando nació Flavito, su primer hijo y mi primer sobrino. Recuerdo el apartamento de la Aristides Fiallo Cabral, frente a la UASD, en los días de la Revolución de Abril del 1965 y los sustos que pasamos- Papá quiso que me quedara unos días con Ita lejos de los peligros de la revuelta pues vivíamos en San Carlos. La vi criando a sus hijos-cuatro varones, Flavito, Arodis, Ilmar y Karel- a quienes adoraba y tambien la vi desmoronarse cuando se nos fue Flavito, ese dolor que se se atrabancó en el alma y que la fue consumiendo. Antes fue el Ensanche Atala, los muchachos en la cancha y la remodelación de su casa desde donde partió hacia mi Estrella Poblada.
Fue atenta y cariñosa con sus hermanos, Matías y Marino, fallecidos, Yleana, Amaury, yo y Pedrito. Consejera y amiga de sus sobrinos y sobrinas y amiga de sus amigas
Las dos ultimas veces que la visitara me engañaba diciéndome que la encontraba mejor, aunque sabía que no era así y de repente, saliendo de mi sesión de terapia, la noticia de su partida. ¡Que pena! Una pena que me ha dejado paralizado, solo sintiendo mi dolor,
Se me quedan muchas cosas por decir de Ita, pero como dice el poeta
Tanto dolor se agrupa en mi costado
Que por doler me duele hasta el aliento.
Ahora solo me quedan su recuerdo, mis sobrinos y a Flavio que la acompañó hasta el final. Espero que, allá en mi Estrella Poblada, descanse y se reencuentre con Flavito, con Mamá y Papá y sonría de nuevo.
¡Te quiero Ita!
OR