miércoles, abril 22, 2020

Reflexiones desde la epidemia. Siete bifurcaciones de la CCSD.

Reflexiones desde la epidemia.
Siete bifurcaciones de la CCSD.
Omar Rancier


Borges , el memorioso, igual que Funes,  escribió un cuento, bello, críptico, como todos sus escritos que tituló “El Jardín de los senderos que se bifurcan” una de las mas bellas analogías de lo fractal, de lo rizomático. La ciudad la leemos por bifurcaciones, por capas , por escalas. Así cada uno de nosotros posee “su ciudad” que es diferente a “la ciudad” que es de todos.
La mención de Borges, el memorioso, es porque veo a la ciudad colonial de Santo Domingo como un jardín de senderos que se bifurcan. Cada bifurcación, respondiendo a la dependencia sensitiva a las condiciones iniciales, conocida también como “el efecto mariposa”, termina en un lugar diferente, aun y hayan partido del mismo sitio. El numero siete, me pareció poético, a la manera de Eco,  por todas las interpretaciones que tiene: los siete días de la semana, los siete pecados capitales, los siete colores del iris…
No existe mejor ocasión para una reflexión a futuro de un espacio como la CCSD, que una crisis sin precedentes, como la que padecemos hoy, producto de un asesino microscópico, el mismo que diezmó las fuerzas marcianas de “La Guerra de los Mundos” de HG Wells. 

Empecemos.




Primera bifurcación.
Repensar la CCSD como una ciudad real.
Últimamente se ha querido replantear la CCSD como un destino turístico, casi como un parque temático, cuando lo cierto es que la CCSD es eso, una ciudad. Es mas, es la primera ciudad de modelo occidental de América, germen de la actual ciudad de Santo Domingo y modelo de otras muchas ciudades americanas.

Segunda bifurcación.
Planificar para la gente.
La ciudad es para la gente que vive en ella y no para lo turistas. Siempre me ha resultado sintomático que todos los estudios sociales realizados sobre la CCSD, concluyan en que es necesario mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Una ciudad sin gente y con turistas es un parque temático, que se queda vacío cuando el visitante se marcha.
Con el COVID-19 los visitantes se han marchado antes de visitarnos.





Tercera bifurcación.
No a la gentrificación. 
La gentrificación es la ocupación de un sector desvalorizado por un grupo social de mayor poder adquisitivo que desplaza a los habitantes originales y mas pobres. Es un proceso que está ocurriendo en muchos centros históricos del mundo. Que son invadidos por hordas de turistas  ansiosas de publicar su foto con los monumentos históricos detrás para  lograr la aceptación social de personas que no conocen medida en numero de “likes”.
La practica del Airbnb tiende a expulsar a los habitantes mas antiguos de los centros históricos y tiende a deshabitarlos,

Cuarta bifurcación.
Definir e identificar los verdaderos recursos de la ciudad.
¿Cuales son los recursos de la CCSD, además de los monumentos? Creo que hay dos tipos adicionales de recursos: los ambientes urbanos, entornos, no necesariamente históricos en la acepción tradicional, que albergan valores culturales populares y modernos y el otro recurso, y el mas valioso, es la gente que vive en la CCSD, y llena sus ambientes durante todo el dia construyendo una cultura que se expresa en lo popular y folclórico, en la música y la gastronomía y sobre todo en su simpatía y empatía con la propia ciudad y con la ciudad otra.




Quinta bifurcación.
Rescatar la calle El Conde.
Dentro de esos recursos otros, se yergue majestuosa la calle El Conde. Calle de la Carnicería, por estar la carnicería municipal al lado del cabildo, Calle de Clavijo, por un maestro de ese apellido que tenia una escuelita en esa calle; Calle Real, Imperial, Separación. De los múltiples nombres que ha tenido esta calle, que biseca la almendrada zona,  ha prevalecido el que honra la memoria de Bernardino de Meneses y Bracamonte, Conde de Peñalba, defensor de la ciudad y constructor de la Puerta de San Genaro, conocida como la Puerta del Conde.
Calle histórica e histérica que se ha ido vaciando de gente y llenando de comercios de dudosa reputación, con un grupo de edificaciones importantes de todas las épocas y una serie de edificios modernos de los mejores de la ciudad- de toda la ciudad-que se ha ido deteriorando a ojos vista sin que a nadie le duela. Una oportunidad para replantearse su rescate es esta pausa forzada que vivimos.

Sexta bifurcación.
Desarrollar un programa de incentivo de desarrollo económico social para los habitantes de la CCSD.
Cuando se habla de incentivar a la CCSD normalmente se habla de incentivar al sector empresarial privado, que no necesita tanto incentivo como lo necesitan los pocos habitantes que quedan en la Zona. Repensar la CCSD en tiempos del virus debería contener como uno de sus principales componentes programas de micro financiamientos dirigido a las asociaciones y microempresas comunitarias y proyectos de viviendas económicas que permitan mejorar la calidad de vida de los habitantes de la CCSD. 
En el 2011 se lanzó AliarSe, un programa donde la Universidad d Puerto Rico, la Asociación Ciudad de Ovando y la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña planteaban una asociación estratégica entre la comunidad, el sector privado y la academia exploraron diversas maneras de activar económica y socialmente la CCSD.




Séptima bifurcación.
Buscar un doliente por la CCSD.
La CCSD es parte del Distrito Nacional, pero es una parte especial, histórica. Es el germen de toda la ciudad. Sin embargo creo que no se la ha puesto la atención que merece, entre otras cosas, porque el DN tiene muchas urgencias y la CCSD es un de ellas. Por eso un grupo ha estado proponiendo que se le de a la CCSD una administración propia, un doliente.
Esto se ha discutido muchas veces y el principal argumento es que no debemos seguir atomizando el territorio. Y eso es correcto. Pero también es cierto que la CCSD necesita una atención especial y eso puede lograrse quizás, no convirtiéndola en un municipio histórico, que la desarticularía del Distrito Nacional, sino en un Distrito Histórico Especial, dependiente de la Alcaldía del Distrito Nacional pero con una administración propia. 
El Dr. Balaguer fue el único de los presidentes que se ha interesado personalmente de la CCSD, hasta ahora, donde se le ha dado, de manera incorrecta, el manejo de la CCSD al Ministerio de Turismo, que la ve no como una ciudad histórica sino como una ciudad turística, que la desvirtúa.

Finalmente, creo que la crisis de la epidemia/pandemia, que ha convertido al mundo entero en el campo de batalla, económico, político y sobre todo mediático, entre dos potencias, presenta la oportunidad para, aprovechando esta paralización forzada, repensar la ciudad como concepto y en ella particularmente la CCSD.
Soy particularmente escéptico sobre el anunciado reseteo de la sociedad a raíz de la traumática experiencia del Covid-19, pues la desigualdad que caracteriza la sociedad pre-Covid-19, se ha manifestado dramáticamente en esta cuarentena, que no es igual para el chiripero que vive con su mujer y sus hijos en 20 metros cuadrados, que en nosotros, profesionales de clase media, que nos quejamos de no poder socializar como antes, pero que podemos guardar la forma de la cuarentena. Sin embargo, si creo que podemos aprovechar esta situación para replantearnos lo que estamos haciendo y como podemos mejorarlo.
Mi propuesta para repensar la CCSD la puedo resumir en estas siete bifurcaciones:
Considerar la CCSD como una verdadera ciudad y no como un parque temático.
Planificar para los habitantes de la CCSD y no para el turista.
Controlar la gentrificación.
Identificar los recursos reales de la CCSD mas allá de lo colonial o histórico.
Rescatar la calle El Conde.
Desarrollar un programa de incentivos para el desarrollo económico y social de la comunidad de la Zona.
Darle un doliente a la CCSD.

(Presentado en el Webinar "El Centro Histórico de Santo Domingo en Tiempos del COVID-19" Organizado por el CODIA, la SARD, la UNPHU y la Fundación Walter Palm; el martes 21 de abril 2020.)

sábado, abril 11, 2020

Reflexiones desde la epidemia. La civitas asediada y la nueva resiliencia.

Reflexiones desde la epidemia.
La civitas asediada y la nueva resiliencia.
Omar Rancier

León Krier. Esquema de la Civitas.


El espacio social, político y cultural del ser humano es la ciudad. Es la esencia de lo político, nombre asumido a partir del concepto de la  “polis” griega y la misma está constituida a partir de dos grandes componentes : la res pública y la res económica. Para León Krier, uno de los principlaes propiciadores del nuevo urbanismo, la fórmula es Res Pública + Res Económica= Civitas
Los monumentos y edificios públicos sin las calles y las plazas conforman la res pública, que son la esencia de la representación urbana. Los edificios o edificatoria con las calles y las plazas, conforman la res económica que es, a su vez, la esencia de la democracia urbana y además es donde se realizan las actividades productivas en la ciudad.
Cuando este esquema se trastrueca por un evento extraordinario, como los desastres , la guerra o, como ahora, por una epidemia, los espacios de la ciudad se descomponen porque su uso se restringe y hay una pérdida, automática, voluntaria o no, de la democracia urbana.
Sin embargo, esto genera una reacción esperanzadora, por un lado, y es que, como ciudadanos confinados, comenzamos a apreciar el valor de los espacios de la ciudad; el valor de la sociabilidad cara a cara y tomamos conciencia de que este contacto social que se da en la calle, en la plaza o en el trabajo es mas importante que los “likes” de las redes sociales, que a su vez comienzan a tomar su rol en la vida de la gente como instrumento de conectividad social, pero nunca como sustituto del espacio real. Sin embargo, por otro lado, se tiende a demonizar los espacios públicos y el contacto social y con ellos el concepto de ciudad compacta que ha sido promovido por mucho tiempo como la solución para eficientizar los servicios públicos.
La toma de conciencia del rol esencial de los espacios públicos da pie no sólo a una mejor valoración de estos, sino que permite que los administradores de la ciudad y los políticos entiendan que la importancia de estos va mas allá de nombrar cualquier espacio residual como plaza o parque; que entiendan que la ubicación de estos debe responder a la dinámica social de los sitios. La demonización de los espacios públicos y la densidad urbana nos lleva a repensar el diseño de la ciudad y la relación campo ciudad, lo rural versus lo urbano.
Una ciudad asediada por la pandemia del covid-19, más psicológica y mediática que otra cosa, producto de una guerra económica entre potencias, podría convertirse de esta forma en una oportunidad para hacer una ciudad mas inclusiva.
La condición negativa que se da a los espacios públicos en caso de epidemia, por convocar a la sociabilidad que en estos caso se lee con “fuente de contagio”, ayudaría a construir un nuevo concepto de espacio que articularía de manera mas efectiva las actividades de la ciudad y aportaría calidad de vida a sus habitantes y belleza e identidad a la misma.
En situaciones como las que nos esta tocando vivir la dimensión urbana asume un perfil ambiguo; por un lado, la conglomeración urbana, la densidad, es una de las condiciones de contagio, pero al mismo tiempo es lo que permite concentración los servicios de salud que tratan de controlar la situación. Dentro de esa dimensión ambigua el rol de la ciudad informal, marginada y pobre asume toda su dimensión social. Y en la ciudad informal, el caso, sobre todo, de la vivienda precaria. Una pregunta obvia es ¿Cómo se hace una familia de cinco personas que habita una casucha de 18m2 para cumplir la cuarentena?

Esquema conceptual para proyecto en La Ciénaga, Aquiles Azar, hijo. 1993

A partir de la respuesta a esta acuciante pregunta se debe empezar a dar forma a esa nueva ciudad inclusiva y resilientes, capaz de resistir los embates de una crisis de salud como la que nos afecta.
 Y aquí de nuevo el espacio público asume su protagonismo.
El espacio público es, principalmente en los barrios precarios, la extensión existencial de la vivienda, por lo tanto, en situación de calamidad sanitaria es o podría ser una salida para resolver el hacinamiento por la carencia de espacios interiores. En sentido general los espacios públicos constituyen unos de los componentes que sostiene la resiliencia en la ciudad, sobre todo en los barrios mas pobres. Esto es evidente en los casos de desastres ocasionados por huracanes o terremotos. Para el caso actual que supone una restricción de actividades, la utilidad de los espacios públicos es , si se quiere , mas sutil: mientras se desaconseja usar estos espacios, que como he planteado le dan “voz’ a la ciudadanía, en los barrios marginales un espacio público es un desahogo para esa familia que vive hacinada. Sin embargo, su efectividad dependerá de su diseño y de su ubicación estratégica dentro del sector; de ahí, como dijera anteriormente, la necesidad de que las autoridades entiendan que una plaza no debe colocarse “donde aparezca” si no, donde se necesita.
Siempre cito a Oriol Bohigas cuando afirma que la ciudad son sus espacios públicos, pero así mismo esos espacios necesitan de la edificatoria, sobre todo de la vivienda, para conformar eso que Krier llama civitas.
¿Cómo puede el espacio público aportar soluciones en una situación como la que estamos viviendo? Aun y su uso se restrinja, estas áreas darían soporte, principalmente, a esos barrios pobres, para disponer algunos servicios primarios de salud o asistencia social.  Instalaciones que de alguna manera transmitan esperanza y confianza. Las familias de la comunidad podrían organizar esos centros de asistencia que además controlen el cumplimiento de las restricciones impuestas para la salvaguarda de la salud de todos. Se podrían instalar centros de distribución de alimentos y de agua. Todo esto respetando el llamado distanciamiento social, lo que generaría una interesante contradicción, la de organizar un espacio publico que sirva, pero no convoque.
Habría, además, de trabajar la articulación de las viviendas ( habitáculos, en los barrios pobres) con ese espacio publico resilientes, habilitar una especie de anti-espacio donde disponer áreas de atención a la comunidad, construir lo que puede llamarse una “nueva resiliencia” y formular nuevas estrategias de planificación territorial y gobernanza.

El concepto de resiliencia entra al vocabulario profesional y coloquial de mano de la importancia que se le ha dado a la gestión de riesgo a desastres y a la adaptación al cambio climático. El mismo se ha incorporado como una estrategia de la planificación territorial y urbana.
Por esa misma relación a la gestión de riesgos y a la adaptación al cambio climático, la resiliencia se ha pensado como una estrategia de intervención vinculada a la reconstrucción física. Se habla de como recomponer las viviendas o las edificaciones en una comunidad en situación de pos-desastre.
La definición tradicional, referida a la ciudad, dice: “Capacidad que tiene una ciudad para prevenir amenazas, resistir impactos y recuperarse de las crisis volviendo a su estado de equilibrio.”
Sin embargo, el impacto a escala mundial de la pandemia por el coronavirus nos plantea repensar este concepto a partir de lo que ocurre. SI bien tiene una manifestación física, la pandemia hace mella en la población, especialmente en su manifestación social y, muy especialmente, económica.
Teniendo en cuenta que la única manera de detener el contagio es con el distanciamiento social, la parte de educación, formal y ciudadana, y concientización social es primordial, pero todavía mas es la parte que vincula esta educación con el problema económico, sobre todo de la clase mas vulnerable del espectro social: los pobres.
La importancia de la planificación urbana y el ordenamiento territorial se evidencia en tiempos de crisis. Y cada crisis nos trae la oportunidad de repensar las maneras y los métodos de intervenir el territorio. En la actual situación de la pandemia del Covid-19 se debe replantear el abordaje de la planificación del territorio en cuanto a salud, inversión publica y gestión del territorio.
Y eso debe hacerse a partir de dos direcciones tomando la ciudad como referencia. Hacia dentro y hacia fuera.
Hacia dentro, se debe repensar el tema de los barrios marginales y pobres, el tema de los espacios públicos, que discutimos anteriormente y el de la gestión del territorio, sobre todo la instauración de unidades municipales de gestión descentralizadas, que permitan organizar- en el caso del COvid-19- la respuesta rápida y sectorizada  a las necesidades de la comunidad a partir de un inventario geo localizados de espacios públicos y edificaciones de espacios amplios como los polideportivos y  los almacenes.
Hacia fuera, se necesita rescatar los proyectos de planificación metropolitana (metropolitización) y el desarrollo de las ciudades intermedias. Con la metropolitización se lograría coordinar la gestión y priorizar la inversión publica en las áreas de mayor densificación urbana y con el desarrollo de un sistema de ciudades intermedias se lograría descentralizar los servicios públicos y reducir la presión poblacional sobre los centros urbanos.
Un aspecto importante de este repensar una nueva resiliencia y planificación, es el tema de los limites sectoriales, lo que permitiría contener de manera efectiva, localizando los recursos de cada sector, los efectos de la epidemia. Pensemos en una nueva infraestructura verde, con corredores ambientales.
En cuanto a la gestión la misma debe ser mas horizontal y participativa, de manera que se pueda ir controlando las inequidades y faltas de oportunidades que caracterizan la ciudad neoliberal del siglo XXI.
Nueva resiliencia, reformulación de espacios públicos y reurbanización de los barrios mas pobres a través de una gestión horizontal y participativa.
¿Es posible?

La desolación de la ciudad. El Palacio de la Esquizofrenia desierto. OR


lunes, marzo 30, 2020

Lo que más me aterra… Reflexiones desde la epidemia.

Lo que más me aterra…
Reflexiones desde la epidemia.
Omar Rancier

El Conde en los tiempos del coronavirus. Foto OR, con mi iphone.
Viernes 27 de marzo 2020. 


Cada mañana, desde que se declaró la cuarentena por la epidemia, me paro en mi balcón, veo el cielo azul y brillante, siento la brisa fresca. Oigo y veo gorriones y palomas revolotear entre las ramas de la trinitaria que trepa por los balcones del edificio. Veo la calle, desierta y sin vehículos,  todo esto me parece un día festivo cualquiera. ¡todo tan normal!
He pasado por otras situaciones de emergencia en la que se decretaron quedas y, mas que cuarentenas, acuartelamientos voluntarios. Desde los del ajusticiamiento de Trujillo en el 1961, cuando el silencio se hizo físico sobre una ciudad desconcertada, asediada en su momento por los “paleros de Balá”. Durante el golpe de estado a Bosch en septiembre de 1963 , con la irrupción en el escenario nacional de los “cascos blancos” y la ofrenda de Manolo y los muchachos del 14 de junio, herederos de la Raza inmortal del 59, que demostraron con creces que bien sabían donde estaban “las escarpadas montañas de Quisqueya”.
Luego vino la guerra de abril del 65, con aviones y barcos disparando al Palacio Nacional, un pueblo en armas reclamando la Constitución del 63, los muertos en las aceras, la fatídica invasión de los “cuarenta y cinco mil hijos de perra” del Versainograma a Santo Domingo de Neruda y el coronel heroico asumiendo el rol que los políticos no asumieron solo para caer asesinado posteriormente, de nuevo, en las montañas de Quisqueya.
En 1979, con apenas un año del mejor de los gobiernos que hemos tenido en nuestra joven vida democrática, nos azotan el huracán David y la tormenta Federico, que destruyen buena parte de la infraestructura del país, principalmente de la ciudad de Santo Domingo, causando muerte y desolación a su paso y dejándonos sin suministro de agua y sin energía eléctrica varias semanas.
En 1984,de nuevo en abril, durante el gobierno de Jorge Blanco, tuvimos la poblada posterior a Semana Santa. Ese día recuerdo haber salido con Emilio Brea muy temprano hacia San Pedro de Macorís, donde impartíamos docencia. Era día de pago y la idea era ir a cobrar. Saliendo de la ciudad, en mi pequeño Mazda 323, cruzando el puente de la bicicleta, notamos una serie de columnas de humo que subían a lo lejos pero no le dimos importancia. En San Pedro, en el restaurante donde almorzábamos, se nos acercó un mozo y nos dijo “ Ustedes son de la capital, ¿verdad? ¿Y no saben lo que está pasando?” así nos enteramos de la poblada y los muertos. Apenas pudimos cruzar el puente de regreso.
En el 1998 fue el huracán George quien golpea la capital, aunque no con tanta fuerza como en1979. La ciudad quedó en silencio y solo se oía, en los barrios marginales, el continuo martilleo que testimoniaba la reconstrucción de las casuchas devastadas, un increíble ejercicio de resiliencia urbana que tuve la oportunidad de vivir acompañado por Pablo Morel, Geo Ripley, Luis Guzmán y Oscar Barahona, cuando trabajábamos el proyecto RESURE.
En todas esas situaciones la ciudad estaba físicamente afectada, destruida, desordenada. El peligro era evidente: tiroteos, ventarrones y patrullas disparando. Se veían los arboles y postes tirados en medio de las calles. Oíamos los tiros y nos enterábamos del amigo muerto por los disparos de los yanquis
En esta ocasión, nada parece afectado y todo parece normal. 
Como dice la canción de los Beatles Dear Prudence (https://www.youtube.com/watch?v=wQA59IkCF5I):
The sun is up, the sky is blue
It’s beautiful and so are you
Como decía al principio:
Cada mañana, desde que se declarara cuarentena por la epidemia, me paro en mi balcón, veo el cielo azul y brillante, siento la brisa fresca. Oigo y veo gorriones y palomas revolotear entre las ramas de la trinitaria que trepa por los balcones del edificio. Veo la calle, desierta y sin vehículos,  todo esto me parece un día festivo cualquiera. ¡todo tan normal!
Sólo nos queda el silencio.
¡Y eso es lo que más me aterra!





jueves, marzo 26, 2020

Desconectarnos para conectarnos…

Desconectarnos para conectarnos…
Reflexiones desde la epidemia.
Omar Rancier

Serigrafia "Terremoto en mi corazón" del artista haitiano Oliver Bertoni. 2010. De
alguna manera la obra describe muy bien los tiempos presentes.


Hace unos años circuló en internet un video muy bien hecho que abordaba el tema de la híper conectividad que nos abruma. Es de una compañía de comunicaciones del sureste de Asia y su titulo es: Desconectarse para conectarse…(https://www.youtube.com/watch?v=EWd3XCRu50k ). Y me parece muy oportuno en esta situación que afecta al mundo entero, ponerle atención a esta idea de lo que podría llamarse “desconexión creativa”..

Hoy en día estamos participando de una era de híper comunicación. Participamos en numerosos grupos de chat, profesionales, familiares, académicos, de amigos que constantemente nos bombardean con informaciones , notas y videos. Con la irrupción a nivel mundial del virus que no mantiene encerrados y aterrorizados la cantidad de mensajes han tomado una escala descomunal, además de que son repetidos ad absurdum y sin ninguna confirmación de veracidad. Y como bien plantea Cesar Pérez en su articulo, “Miedos y mitos en los tiempos de pandemia” (https://acento.com.do/2020/opinion/8797707-miedos-y-mitos-en-los-tiempos-de-pandemias/ ), en esta situación aparecen una cantidad de personajes que encuentran en estos grupos un auditorio cautivo donde desplegar su infinita sapiencia, salpicada de citas de Marx, Gramsci, Harari y otros conspicuos pensadores.

Cantidad de videos son enviados y reenviados, cargando las redes que están trabajando al limite, a pesar de que las empresas de comunicación han exhortado a que se limite estos envíos; yo mismo me descubro a cada rato reenviando un video.

La avalancha de mensajes, fake news, ideas -buenas y malas- se mezclan con discusiones bizantinas que reviven las discusiones medievales entre los antiguos y los modernos, que al final lo que hacen es desviarnos del objetivo principal de los medios en tiempos de crisis: dar información confiable y proponer y discutir soluciones viables. Si dejo sin revisar el WhatsApp por una hora, me encuentro con cientos de mensajes nuevos, entre los cuales hay que discernir cuales abrir. Para mi, quizás porque no soy fanático de las redes y aunque soy capaz de leer un libro en pantalla, prefiero el papel, las llamadas redes sociales me abruman, sobre todo cuando constato que la mayoría de los mensajes son banales y repetidos.

Debemos controlar esa compulsión de compartir todo lo que nos llega y concentrarnos en compartir propuesta viables, crear plataformas y chats propositivos y evitar querer dar cátedra sobre nuestros dogmas. Ir descartando esa actitud de que lo único valido es lo que YO propongo y que a cada solución le opongamos cuatro problemas.

De repente han aparecido un grupo que, con sobradas razones, pero sin entender la gravedad de la situación, levantan una serie de normas y leyes - que en su momento criticaron- para detener cualquier iniciativa. Activistas del momento que en personalísimas propuestas observan que todo debe ser consensuado por unas inexistentes “comunidades”.
) dijo en una ocasión que uno de los problemas del internet  y las redes era que le daba “derecho de hablar a legiones de idiotas”. Debemos dejar de comportarnos como tales y rescatar el valor social de convocatoria y de información que tienen las redes.

Creo que debemos hacer un alto, detenernos un momento, para pensar seriamente sobre lo que está ocurriendo y cuales son las medidas que debemos tomar. Detenernos para que manejemos responsablemente la información y los mensajes que compartimos.

viernes, febrero 28, 2020

El poder politico de los espacios públicos.





El poder político de los espacios públicos.
Omar Rancier

En la primavera del 2011 se dio en Egipto, específicamente en la Plaza Tahrir de El Cairo, una de las expresiones mas dramáticas de democracia urbana, y aunque no se lograran a largo plazo los objetivos planteados en ese momento- se dice que ahora están peores que antes- demostró algunas cosas sobre el devenir de los movimientos de reivindicación social. Principalmente se demostró que los espacios públicos son los verdaderos receptáculos del poder social, un poder que podríamos calificar de “político”.
En el 2013, en mi tesis “Espacio Público y Democracia”, escribí que las “…ocupaciones urbanas han rescatado a los espacios públicos como espacios donde se construye la democracia políticamente y de alguna forma cuestiona la tendencia a sustituir el espacio publico real por el espacio publico virtual ( redes sociales: Facebook, Twitter, etc.). Para poner en movimiento la maquinaria social se necesita de la presencia física cara a cara, aunque la invitación se realice a través de las redes sociales.” 
En las ciudades dominicanas, producto de la crisis electoral que ha cuestionado la institucionalidad de nuestra débil democracia, estamos asistiendo a uno de esos procesos que han venido caracterizando los movimientos sociales en todo el mundo, donde los principales actores los son el espacio público y los grupos sociales liderados por jóvenes sin una vinculación directa con los partidos políticos. Estos últimos, los partidos,  se van convirtiendo en maquinarias obsoletas que, aunque detentan el poder real repartido entre los intereses multinacionales asociados a grupos locales, los militares y los propios partidos, con la aquiescencia y bendición de las iglesias; van perdiendo el control de los procesos reivindicativos manteniendo la “representatividad democrática” propia de los procesos de intermediación social.
En el año 2011 se dieron los movimientos de la Primavera Árabe, Occupy Wall Street y el movimiento de los Indignados y actualmente, en  manifestaciones que van desde   Hong Kong, en Asia , hasta  Chile, Ecuador, Colombia, Puerto Rico y  Santo Domingo, en América, los grupos sociales encabezados principalmente por gente joven han ido tomando los espacios públicos para exigir los cambios que demandan los tiempos y aunque somos y seguiremos siendo consumidores de las redes sociales, que juntamente con los centros comerciales se han constituido en los principales rivales del espacio público, no hay dudas de que  los lugares “siguen captando nuestra imaginación”, como escribiera el crítico de arquitectura del New York Times, Michael Kimmelman en el 2011.  En su articulo Kimmelman explica como, aunque buscamos la información en las redes, siempre que podemos vamos a visitar los sitios históricos: “De esa manera buscamos en Facebook y Twitter, pero hacemos peregrinaciones a Antietam, Auschwitz y la Acrópolis,  para contemplar los escombros desde los días de Pericles y Aristóteles.”
Lo interesante de esta situación, además de demostrar el poder político de los espacios públicos, es la inusitada relación entre el espacio virtual y el espacio real que se entienden como contrarios. Donde el primero se ha convertido en la plataforma de convocatoria ( y también en medio para protestar) y el segundo se refuerza y se recompone como el espacio donde se manifiesta la democracia urbana, o en este caso como el escenario donde se mide el poder del ciudadano de a pie sin acceso a los medios de comunicación, tradicionales, periódicos, radio y televisión, que por su costo se convierten en las principales plataformas de promoción de los partidos políticos y de los poderes fácticos.
Se podría argumentar que el poder de los espacios públicos se limita a los territorios urbanos y por lo tanto no tiene incidencia en las áreas rurales, donde sí llega la plataforma de los medios de comunicación tradicionales, principalmente la radio; pero lo cierto es que el poder de los espacios públicos influenciaría a por lo menos el 70% de la población, que es el porciento de la población total dominicana que reside en las ciudades. Este dato refuerza la idea del poder político de las calles y las plazas, que son tomados por la multitud indistintamente para protestar o para celebrar, no olvidemos que las ultimas manifestaciones en la Plaza de la Bandera han sido calificadas como “una fiesta de la democracia”.
Tal es el poder de estos espacios que, en Estambul, Turquía, se ha prohibido reunirse en la plaza Taskim, simplemente porque en el 2013 el nombre de la Plaza Taskim se convirtió en sinónimo de oposición al gobierno. Un accionar que se ha convertido en un instrumento de los gobiernos para detener manifestaciones indeseadas. Además, como parte del juego democrático los manifestantes deben solicitar un permiso oficial para poder usar los espacios públicos, lo que le da un control aparente sobre los mismos. Aparente, porque los estallidos sociales  no piden permiso.
Ramón López de Lucio, profesor de la Escuela Técnica Superior se Arquitectura de Madrid en su articulo “El espacio público en la ciudad europea: entre la crisis y la iniciativa de recuperación. Implicaciones para Latinoamérica publicado en la Revista de Occidente en el 2000, habla, citando a Wintraub, de dos diferentes concepciones del espacio: la clásica, donde “el ámbito público (public realm) es el espacio de la comunidad política basada en la ciudadanía, cuya expresión básica se muestra en una activa participación en la toma de decisiones colectiva”  que se identifica con el ágora  definido “…como espacio de discusión y confrontación en el que prevalecen las ideas mejor fundamentadas y argumentadas, no las mas votadas por electores pasivos, como es el caso de la moderna “democracia de mercado”. Y el espacio público moderno donde “la calle es el espacio de la sociabilidad difusa, mas que el marco de la actividad o la participación políticas. Estas se recluyen en edificios e instituciones específicas (Parlamentos, etc.) a la vez que se especializan (políticos profesionales, líderes, etc.)”. Sin embargo, mas adelante reconoce que en ocasiones especiales la calle retoma su rol de espacio donde se realizan actividades colectivas, entre ellas las protestas.
En un mundo donde todo se resuelve a través de ‘intermediarios”, como los partidos políticos, los paradigmas de la intermediación como figura de dominación han cambiado. Las redes sociales han tomado el control- para bien o para mal- y han conquistado el futuro en esa juventud vibrante que se reúne convocada por las redes y al margen de los partidos políticos de viejo cuño redescubriendo algo que se le había perdido: el espacio público y mas importante aun, redescubriendo el poder de estos espacios.









jueves, febrero 20, 2020

Elecciones, Municipalidad y Espacios Públicos.

Aun avergonzado del espectáculo deprimente y bochornoso que han dado muestra nuestros políticos y nuestras autoridades y espantado por la debilidad de nuestras instituciones, comparto estas reflexiones sobre la ausencia de un concepto claro y amplio de Espacio Público en las propuestas municipales en este momento particularmente oscuro de la democracia dominicana.
OR





Elecciones, Municipalidad y Espacios Públicos.


Resultado de imagen para viñetas de El Roto sobre los coches
Tomado de El País. Viñetas. El Roto

En la campaña electoral por la alcaldía del Ayuntamiento del Distrito Nacional aparecen unos componentes comunes en los programas de los principales candidatos. Estos componentes, que constituyen la médula de los diferentes programas, tienen que ver con el tema de la movilidad o sea con el tránsito y el transporte, la vialidad y esas cosas que se asocian con el movimiento vehicular por la ciudad que, es obvio, constituyen uno de los problemas mas evidentes y cotidianos. Son los que encabezan los documentos programáticos de los diferentes candidatos.
Asociado a otros componentes, y no como un componente en si mismo, aparece el espacio público. Parecería que entre los componentes de la ciudad el espacio público no es de los prioritarios, como la recogida y disposición de la basura y, claro está, el tránsito y el transporte.
Sin embargo, ahí, en esa priorización de los componentes, se anida una falla conceptual que puede afectar la operatividad o más bien la inter operatividad de los programas de gestión territorial y por ende a su efectividad y gobernanza.
Spyro Kostof, un reconocido historiador de la ciudad y de la arquitectura, plantea que el espacio público tiene dos categorías, el espacio de destino y el espacio de flujos. Los espacios de destino los constituyen las plazas, parques y plazoletas. Son espacios de estancias aquellos; a los que se va a realizar alguna actividad generalmente lúdica, social o política. Los espacios de flujos lo constituyen las vías de diferentes categorías y escalas, avenidas, calles y callejones, que sirven para canalizar los flujos de personas , vehículos y mercancías. 
Los espacios públicos los entiendo como los verdaderos receptáculos de la democracia en la ciudad. Son espacios sociales, económicos y políticos, donde la gente construye esa condición tan frágil y fundamental que llamamos “ciudadanía”. Sobre todo, las calles, pues en sus aceras se construyen los vínculos cotidianos de esa difusa condición ciudadana.
Ahí es que se encuentra la falla de los programas presentados pues se prioriza la parte del tránsito y el transporte y se plantea lo del espacio público como algo accesorio, cuando lo cierto es que las vías, donde transcurre todo la actividad del tránsito y el transporte, son parte del Espacio Público. Y cuando se habla de movilidad se enfatiza todo lo que tiene que ver con el vehículo, olvidándose del peatón. Se habla de estacionamientos, semáforos, transporte publico, colectivo y de transporte privado y se conceptualiza sesudamente sobre cómo mejorar el tránsito de vehículos. Y esto aparece no sólo en los documentos programáticos, sino que sucede sistemáticamente en la gestión. Una muestra es que cuando se inicia un “operativo” para arreglar las calles, sólo se interviene la parte de rodadura vehicular y nunca las aceras.
“La calle es una habitación cuyo techo es el cielo” decía Louis Kahn. ¡Eso es lo que no se entiende! La calle es una habitación donde, esencialmente, vive gente; es el espacio que se relaciona más directamente con las edificaciones y su arquitectura, por lo tanto, está relacionado con el tema de la seguridad ciudadana.
El tema de la movilidad hay que redirigirlo hacia la gente. Además, la calle es el espacio más flexible de la ciudad, especialmente en los barrios populares, donde cualquier esquina en las mañanas es un espacio del desayuno, donde las personas socializan alrededor de yaniquequero; al mediodía esa misma esquina es donde las amas de casa resuelven la comida con el vendedor de pollos; en la tarde cuando cae el sol, los jóvenes , que han colocado un improvisado aro en el palo e’luz, tienen su cancha deportiva y en la noche se instala la fritura donde recalan los noctámbulos del barrio y donde cuentan sus anécdotas amatorias.
Los días festivos se manifiesta otra cosa: las aceras como ampliación del exiguo espacio existencial de la vivienda y donde se derrama toda la actividad lúdica asociada a la vivienda como el juego de dominó o las libaciones acompañadas del aparato de música.
La calle es el mundo entero y no solo el espacio para autos y estacionamientos, entonces: ¿por que insistir en solucionar los problemas que producen los vehículos – que deben solucionarse- y no pensar en los problemas del peatón, que es además el vecino, el político , el comerciante y el deportista; que es el hombre y la mujer, el niño, el joven, el anciano?
Si la calle es esa fabulosa habitación, la plaza o el parque es una sala de fiesta con poder político, pues además de su componente lúdico es el espacio de manifestación popular mas potente- recordemos la importancia de la plaza Tahrir en la Primavera Árabe en el Cairo o el Zuccotti Park en New York tomado por el movimiento de los Occupy Wall Street y aquí la Puerta del Conde donde se ha manifestado la Marcha Verde.
La idea no es que dejen de lado las propuestas para la movilidad, sino que se considere la importancia social del espacio público, considerando soluciones para la gente y no para el vehículo. Al priorizar la movilidad en términos de transito y transporte se pone al peatón en segundo plano validando ese dicho popular de que “el peatón no es gente”.
Es necesario darle el valor integrador de políticas y programas que tienen los espacios públicos. Dejar de pensarlos como parte de otros componentes, cuando el componente estructurador de la ciudad son los espacios públicos. Así podríamos comenzar a hacer, como dice Jan Gehl, una ciudad para la gente.

domingo, febrero 16, 2020

VERGUENZA


                    


                          ¡VERGUENZA!








                                      






lunes, febrero 03, 2020

El POT Capital y un Reconocimiento


Entrega del POT Capital. Cristóbal Valdéz, Susi Gatón, presidenta de ACOPROVI, el Alcalde David Collado, Omar Rancier y Amín Abel, Director de la Oficina de Planeamiento Urbano.


El pasado miércoles 29 de enero, el Ayuntamiento del Distrito Nacional presentó el documento del Plan de Ordenamiento Territorial, POT Capital 2030 y en el mismo acto hizo un reconocimiento a 10 profesionales por sus aportes a la planificación. El ADN reconoció como "Munícipes Distinguidos" a René Sánchez  Córdoba, Luis Eduardo Delgado (Pipí), Pedro José Alfonso, Cristóbal Valdéz, Nelson Toca, Rafael Emilio Yunén, Pablo Bonelly, César Pérez, Franklin Labour y Omar Rancier.
El grupo está compuesto de un sociólogo, un geógrafo y ocho arquitectos, entre ellos  cuatro decanos  de la Facultad de Arquitectura y Artes de la UNPHU (Pipi Delgado, Pedro José Alfonso, Nelson Toca y Omar Rancier), un director del Departamento de Arquitectura de la UASD ( Sánchez Córdoba) dos directores del Plan Director de Santo Domingo ( Tobi Valdéz y Pablo Bonelly), cuatro Directores de la Oficina de Planeamiento Urbano ( René Sánchez Córdoba, Nelson Toca, Pipí Delgado y Pedro José Alfonso), un vicerrector de la PUCMM ( Rafael Emilio Yunén), un director de la DGODT ( Franklin Labour), un director del Grupo Equis de Intec ( César Pérez) y un ministro(Nelson Toca).

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Atrás de izquierda a derecha: Pablo Bonelly, Amín Abel, César Pérez, David Collado, Cristóbal Valdéz
Pedro José Alfonso y Omar Rancier. En primera fila: Franklin Labour, Rafael Emilio Yunén, Nelson Toca, René Sánchez Córdoba  y Luis Eduardo Delgado.

Se nos invitó a Cristóbal Valdéz y a mi a dar unas cortas palabras de agradecimiento a nombre del grupo.
Estas fueron mis palabras.





Palabras en la Presentación y Entrega del Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito Nacional. POT Capital 2030.
Omar Rancier.




Pero la verdad es que las ciudades no se parecen a ningún fenómeno natural, porque son creaciones artificiales, aunque de un género curioso, integradas por elementos debidos tanto a la voluntad consciente como al azar y controlados imperfectamente. Si hemos de referirnos a la fisiología, a lo que más se parecerá una ciudad será a un sueño.
Joseph Rykwer
La Idea de la Ciudad

 Hace más de 500 años, 522 exactamente, en la margen oriental del rio Ozama, se sembró el germen de una gran ciudad que durante todos estos años ha enfrentado el mar de los Indios Caribes alternativamente con temores y esperanzas. Desde los primeros esquemas de Ovando que concretiza Diego Colón; hasta las visiones de la dictadura, que se llegan a formular como el Plan Vargas Mera -Solov de 1956; desde la ciudad amurallada de los siglos XVI y XVII, hasta la ciudad dispersa que vivimos y sufrimos en la actualidad, la construcción de esta ciudad se ha desarrollado a partir de visiones de estadistas y autócratas que han sido domeñadas por las ideas de hombres y mujeres que han dado todo por esta ciudad.
Los planes urbanos para Santo Domingo son muchos y están ahí, lo que ha faltado ha sido la gestión que se soporta en la idea de ciudad y en la voluntad de hacer ciudad. La ciudad es un acto de voluntad dice Edmund Bacon en su maravilloso libro “Design of Cities” y en Santo Domingo las ideas han florecido pero la voluntad ha sido débil. Sin embargo, en los últimos años se han realizado grandes esfuerzos para pensar la ciudad de Santo Domingo y ordenar sus espacios y sus actividades.
En 1998 se hace el primer Plan normativo de un sector de la ciudad: el llamado Polígono Central.
En el 2002, se realizo uno de los ejercicios mas interesantes sobre la ciudad, “Ideas Urbanas ,Santo Domingo 2002”. Esa vez se desarrollaron 28 proyectos sobre la ciudad de Santo Domingo. En esa misma administración se trabaja unas normativas para Gascue.
Posteriormente y continuando una iniciativa que se comienza en 1967, en el 2006 se presenta en el Plan Lombardi para la Ciudad Colonial de Santo Domingo, precedido por el Plan Esso de 1967 y el Plan Cuna de América de 1991 y actualmente se ejecuta, con sus luces y sus sombras, el Programa Integral de de Desarrollo Turístico y Urbano de la Ciudad Colonial de Santo Domingo.
Entre 1996 y el 2000 el desaparecido Consejo Nacional de Asuntos Urbanos (CONAU), desarrolla el proyecto RESURE cuyas ideas se vienen a implementar ahora, 20 años después, en  proyectos como el de La Nueva Barquita. En esa época el CONAU realiza los estudios sobre el desarrollo urbano de las principales ciudades del país y en el 2007 realiza el Plan Indicativo de la Zona Metropolitana de Santo Domingo donde se propone por primera vez el modelo de la mancomunidad de Santo Domingo en un intento de coordinar las actuaciones en un territorio que había sido dividido.
En el 2008 el CONAU se transforma en Dirección General de Ordenamiento y Desarrollo Territorial (DGODT) del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) y se embarca en la tarea de formular un marco legal al tema del Ordenamiento Territorial y trabaja las leyes de Ordenamiento Territorial y Uso de Suelo y la ley de Regiones Únicas de Planificación respondiendo así al mandato de la Constitución y de la ley de la Estrategia Nacional de Desarrollo. Desde la DGODT se empieza, entre otras cosas, a dar acompañamiento a las municipalidades para la formulación de un instrumento fundamental para administrar el territorio: los Planes Municipales de Ordenamiento Territorial.
El primer Plan Municipal de Ordenamiento que la DGODT ratifica es el documento que se presenta en esta actividad y para mi eso significa un cambio importante en el paradigma de gestión municipal que apunta a consolidar esas voluntades que había descrito como “débiles” para con el compromiso de construir una visión de ciudad congruente con los preceptos definidos en Habitat III en el 2016 y en la Nueva Agenda Urbana que hablan de una ciudad sostenible, resiliente  e inclusiva. Celebramos esta iniciativa y agradecemos profundamente la distinción que nos hace  la administración del Alcalde David Collado quien ha contado con un magnífico equipo técnico encabezado por Amín Abel, Jesús D’alessandro, Mónica Sánchez, Mariano Sanz, Alejandro Marranzini y Juan Mubarak, entre otros.

Pero la idea que quiero dejar hoy en ustedes  es que detrás de esos planes ha estado una pléyade de hombre y mujeres que han hecho posible este  salto cualitativo,  entre ellos:  Ramón Vargas Mera, Pablo Mella, Orlando Haza, Guillermo Santoni, Eugenio Pérez Montás, René Sánchez Córdoba, Rafael Tomás Hernández, Frida Aybar, Doña Mercedes Sabater de Macarrulla,  Grethel Castellanos, Pipí Delgado, Cristóbal Valdez, Nelson Toca, Luis Guzmán, Pablo Morel, Emilio Brea, Sina del Rosario, Pedro José Alfonso, César Pérez, Pablo Bonnelly, Rafael Emilio Yunén, Franklin Labour y Andrés Aquino Camarena, quien acaba de fallecer, quienes desde oficinas, públicas y privadas, y desde  las aulas académicas, siempre han trabajado por esta ciudad.
¡A todos y cada uno de ellos, gracias por nunca dejar de pensar y soñar la ciudad!
Sí, porque todos somos soñadores de la misma ciudad.

Santo Domingo, D.N.
29 de enero de 2020



Palabras de Cristóbal Valdéz.

Ayuntamiento de Distrito Nacional a profesionales de la arquitectura y el urbanismo

Cristóbal Valdez
29 de Enero 2020




Estoy escribiendo un libro que se llama VISIONES URBANAS DEL GRAN SANTO DOMINGO que recoge ideas y proyectos que se han planteado en muchos eventos que se han realizado sobre el Gran Santo Domingo, esbozando visiones muy válidas para su adecuado desarrollo. A través de estos encuentros se realizaron propuestas específicas que de haberse concretado  el Gran Santo Domingo sería un territorio sostenible, resiliente e inclusivo, garantizando una adecuada calidad de vida para sus habitantes.

Santo Domingo 2000, 1975; los eventos de Foro Urbano, 1985-1990; Estudio de Desarrollo Urbano de la Zona Norte de Santo Domingo, con la participación de Lubomir Fishinski y Alberto Paraños, dos de los diseñadores de la ciudad de Curitiba, 1986; Santo Domingo 2000, Veinte Años Después, La Ciudad de Todos, 1995; Lineamientos del Plan Director, ADN, 1997; Lineamientos para el Desarrollo del Polígono Central, ADN, 1997; Ideas Urbanas 2002, ADN, 2002; Plan de Ordenamiento Territorial de la Avenida de Circunvalación Norte del Gran Santo Domingo, C Valdez y Asoc., 2015; Santo Domingo Metropolitano, UNPHU, BID, MEPYD, 2017; Carta de Santo Domingo, UNPHU, 2018; para mencionar algunos.

Si nos situáramos en el año 2030, una de las metas del POT Capital 2030, y estas propuestas se hubiesen realizado el Gran Santo Domingo se podría describir de la forma siguiente:   

Ayer, cuando salía de la Feria del Libro, que se está realizando desde hace años en el Centro Ferial que se construyera en el 2025 en los terrenos de la antigua Feria Ganadera, y me dirigía a mi oficina en uno de los modernos autobuses del Consorcio del Transporte recorriendo el boulevard de la avenida 27 de Febrero, pensaba en lo agradable que se había convertido el área metropolitana de Santo Domingo y las poblaciones alrededor de ella, en los últimos once años.

Me desmonté del autobús y me quedé unos minutos observando el paso de los peatones por el boulevard, algunos presurosos empleados lo recorrían, era cerca de las diez de la mañana, hora de apertura de las tiendas según la nueva estructura de horarios, otros peatones tomaban café bajo la sombras de los frondosos Gri-gri,  sembrados por el Ayuntamiento luego de la remodelación que realizó en el 2025 con motivo de la celebración de la Feria Mundial de Turismo, que desde ese año se realiza en el país. Se ampliaron las aceras, tomándole un carril a la vía, arborizándolas,  dotándolas de amueblamiento urbano (bancos, quioscos, cestos de basura, luminarias).

Para navidades del 2025, la parte localizada entre la Winston Churchill y Abraham Lincoln, la gente lo tomó y prácticamente se convirtió en peatonal. Esta parte del boulevard de la 27 se convirtió en una extensión de Unicentro Plaza y Plaza Central. Desde esa época es mayormente peatonal.

Esta remodelación fue sólo uno de los tantos proyectos y programas que desde el 2020 ha  ejecutado el Ayuntamiento del Distrito Nacional, con la participación del gobierno central y la sociedad. Realmente ha habido un cambio notable en la calidad de vida de los ciudadanos, al igual que en la calidad espacial de la ciudad. Que ha pasado para que esta ciudad se haya convertido en más vivible? Haciendo una retrospectiva desde 2019 hasta este año 2030, podremos encontrar la respuesta, y asi sigue mi libro.

Omar Rancier ha enumerado los hombres y mujeres que detrás de todas estas propuestas en estos eventos han hecho posible que hayamos creido en un Santo Domingo mejor y que hoy algunos estamos presente en este escenario recibiendo este reconocimiento de honor. 

Este POT Capital 2030, que hoy se pone en circulación, es un esfuerzo más que valido hacia la dirección de una mejor ciudad, realizado por una nueva camada de profesionales comprometidos con un Santo Domingo sostenible que ofrezca una adecuada calidad de vida para sus ciudadanos.

Según el POT Capital 2030, esta no será la tarea de un hombre o de un pequeño grupo, sino del esfuerzo de hombres y mujeres que teniendo una visión clara de futuro se comprometen a ejercer un liderazgo que incorpora a todos los estamentos de la sociedad del Gran Santo Domingo en la búsqueda de un futuro con mejores oportunidades para todos.

Es decir, se privilegia la participación  de todos los sectores que construyen la ciudad en la identificación, planificación, ejecución, seguimiento y evolución de las iniciativas y respuestas a las necesidades y demandas de sus habitantes, desbordando los límites de la emergencia y lo inmediato

Felicitamos al Alcalde David Collado por este trabajo y a sus colaboradores del equipo técnico representados por: Amin Abel, Jesús Dálessandro, Mónica Sanchez y Juan Mubarak.

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Quiero, a nombre de todos los profesionales que hoy recibimos este reconocimiento de Ciudadanos Distinguidos, y recordando a nuestro amigo Papo Aquino, que nos ha dejado hace unos días, agradecer al Ayuntamiento del Distrito Nacional, en el nombre del Alcalde David Collado, el habernos otorgado esta honor. A mi familia, mi esposa Rosa, mis hijos Gustavo, Michelle y Yamilet, con quienes comparto esta distinción. GRACIAS