sábado, junio 12, 2021

De leyes, planes y ordenamiento

 De leyes, planes y ordenamiento territorial.

 

De repente, muchos políticos e intelectuales, se han percatado de que necesitamos un marco legal para el ordenamiento territorial y que para su efectiva implementación necesitamos un Plan Nacional y unos Planes Regionales. Antes no se habian percatado de que durante las consultas realizadas para la formulacion de una Estrategia Nacional de Desarrollo, casi todas las mesas de consultas, que fueron muchas, arrojaban entre sus conclusiones la necesidad de un Plan de Ordenamiento Territorial; que la ley 64-00 que crea el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales indica, en su Artículo 30, la realizacion de un Plan de Ordenamiento en un plazo de 3 años, en el 2000; que la Constitucion del 2010, establece en su Artículo 194  que “Es prioridad del Estado la formulación y ejecución, mediante ley, de un plan de ordenamiento territorial que asegure el uso eficiente y sostenible de los recursos naturales de la Nación, acorde con la necesidad de adaptación al cambio climático” y que la ley 1-12 de la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 en su Artículo 32, acápite 4,  establece que entre las reformas asociadas al Cuarto Eje Estratégico  que debe implementar el Estado está la de formular “Un Plan de Ordenamiento Territorial que permita gestionar las políticas públicas a en el territorio, regular el uso del suelo, incentivar el aprovechamiento sostenible de los recursos y facilitar la gestión integral de riesgos a nivel nacional y local, se diseñará, aprobará y aplicará, en un plazo no mayor de tres (3) años.” 

O sea que desde el año 2000, y aun antes, durante las consultas para definir la END, se está “mandando” a formular un Plan Nacional de Ordenamiento Territorial, el cual, a pesar de los esfuerzos realizados, sobre todo, desde la Direccion General de Ordenamiento Territorial, hoy Viceministerio de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Regional del Ministerio de Economia, Planificacion y Desarrollo, con la coparticipación del Ministerio de Medio ambiente y Recursos Naturales, donde se ha estado trabajando tanto en la formulacion del marco legal territorial (leyes de Ordenamiento Territorial y Uso de Suelos y ley de Regiones Únicas de Planificación ) como en la formulacion del Plan Nacional de Ordenamiento Territorial, no ha podido ser terminado…hasta ahora. 

La decisión de las nuevas autoridades de “territorializar las políticas públicas” entiéndase , dirigir los recursos a los territorios que necesitan desarrollarse, ha dado la oportunidad de continuar con el proceso de formular el PNOT y concluir  con la propuesta de directrices politicas que sirvan de referencia a todos las escalas de planificación: referencia vinculante para las instituciones del Estado e indicativo para las instituciones privadas,en las escalas nacional, regional y supramunicipal  y vinculante para todas las instituciones en la escala municipal.

La pregunta de muchos es ¿para qué sirve un Plan de Ordenamiento Territorial?

Un Plan de Ordenamiento es un instrumento de gestion que nos sirve para dirigir los esfuerzos e inversiones, tanto publicas como privadas, hacia los territorios que los necesitan a partir de un diagnóstico que descansará en un profundo conocimiento  del territorio natural, para lo cual es necesario poseer una cartografía actualizada; un conocimiento de las actividades, economicas, sociales y culturales, que se realizan  sobre el territorio a partir de la interpretación de las demandas y expectativas de los diferentes actores sociales expresadas a través de los espacios de participación ciudadana y finalmente tener conocimiento y entender el proceso de colonización del territorio a través del sistema de asentamientos humano, las ciudades y los poblados.


Un plan de ordenamiento territorial es, en pocas palabras, poner cada cosa en su lugar y conceder a cada lugar su importancia dentro del sistema económico y socio espacial para lograr el objetivo principal de todo plan de ordenamiento: mejorar la calidad de vida de la población. Para esto necesitamos: informacion, conocimiento, capacidad de analisis y de interpretación de las demandas de los sectores sociales y sobre todo gestión del territorio. Hay que dejar claro que la formulacion de un Plan de Ordenamiento Territorial no es suficiente para territorializar de manera exitosa las politicas publicas, si no que además se necesita de una gestión politica eficiente capaz de implementar esas politicas. Sin un director capaz, por ejemplo,  ninguna orquesta sinfónica podria interpretar correctamente una sinfonia, por mas artística que sea la composición.

La oportunidad que se presenta favorecen a unas autoridades que están comprometida con llevar la planificación al territorio  escuchando a la comunidad  e impulsando las leyes y planes como instrumentos de desarrollo y que podrian tener concluido antes de cumplir un año de gestion estas iniciativas que tienen trabajándose hace mas de 20 años y, de alguna manera, emplaza a los congresistas, de una vez y por todas, a promulgar unas leyes que han venido trabajándose desde hace mas de12.


OR









viernes, mayo 07, 2021

Metrópolis y territorio.

 

Metrópolis y territorio.

Dibujo sobre una ciudad de carne y hueso de Aquiles Azar. Seminario "Sobre un Mejoramiento Posible" 1993

Las escalas de la ciudad van desde la aldea o el pequeño poblado hasta la Megalópolis. La cantidad de pobladores definen la escala, así, una megalópolis es una conglomerado urbano de más de diez millones de habitantes. En esa escala se encuentran ciudades como Tokio, New York, Ciudad México y São Paulo. En ese tenor, una metrópolis tendría más de un millón de habitantes. La zona urbana de Santo Domingo, esa que llamamos el Gran Santo Domingo,  tiene actualmente más de tres millones de habitantes, por lo que cae dentro de la escala metropolitana. Igualmente, Santiago cuya población se calcula actualmente en más de un millón de habitantes.

Santiago. Google Earth.2021
Santo Domingo. Google Earth.2021

Otra acepción del concepto metrópolis, plantea como tal la o las principales ciudades dentro de una región. Para el caso nuestro, podemos considerar que la República Dominicana posee dos zonas metropolitanas, donde en los días laborables se concentra probablemente más de la mitad de la población del país.

Estas grandes conurbaciones son espacios supramunicipales que requieren una planificación que permita la coordinación eficiente de todas las acciones que ocurren en su territorio, canalizando los recursos donde la demanda los requiera para lograr un desarrollo local sostenible y equitativo.

En la última década del siglo XX y la primera del XXI, se dio en América Latina un movimiento de reforma del Estado que contempló la descentralización administrativa con el fin de descongestionar a los gobiernos centrales de las presiones ocasionada por la demanda territorial, fortalecer la democracia y crear una gobernanza de cercanía. Santo Domingo fue hasta el 2001, una demarcación política unitaria; a partir de esa fecha se descompone en cuatro municipios y el Distrito Nacional con la intención de mejorar la atención y los servicios demandados por una población creciente. Sin embargo, a pesar de que lógicamente siguió funcionando como un solo organismo, esa división política no logró, ni aún lo ha logrado, una coordinación efectiva en términos de gestión.

Así tenemos que el consumo de suelo del Gran Santo Domingo es de 8.9 km2 al año según datos de la Oficina Nacional de Estadística, o sea, casi 9 veces la Ciudad Colonial por año, lo que habría que pensar a la luz de la seguridad alimentaria (algo que pasa también, peligrosamente, en el Cibao Central). El parque vehicular privado aumenta cada año debido a que el sistema de transporte urbano no satisface la demanda de la población; más del 30% de la zona urbana del Gran Santo Domingo carece de alcantarillado pluvial y sanitario, ocasionando el uso masivo de pozos filtrantes para disponer de las aguas servidas que contaminan las aguas subterráneas.

Adicional a todo esto, las carencias se concentran en las zonas más pobres, convirtiendo la ciudad (o las ciudades) en un espacio que no cumple con la promesa de equidad social; sin embargo, producto de la híper concentración de bienes y servicios en las zonas metropolitanas , y en las diferentes escalas , en las áreas urbanas, la ciudad , y en este caso la metrópolis, sigue siendo la meta de la población pobre rural porque en ella se tiene más oportunidades de desarrollo y mejor acceso a los servicios básicos. De esa manera,  aunque las zonas rurales siguen siendo los territorios más pobres geográficamente, la pobreza como tal se concentra en las grandes ciudades.

Si consideramos, como mencionamos anteriormente,  la concentración poblacional de Santo Domingo y Santiago, se entiende la necesidad de crear un instrumento de planificación que coordine todas las acciones de los diferentes actores sobre el territorio metropolitano y direccione las políticas públicas hacia los proyectos de desarrollo prioritarios identificados a través de un diagnóstico integral y las consultas realizadas en espacios de participación ciudadana.

Una estrategia que se ha planteado para frenar la concentración de población en las zonas metropolitanas es la desarrollar, como sistema, las llamadas ciudades intermedias de manera que se oferten servicios y oportunidades a la población en estas ciudades y de esa forma quitar presión a la metrópolis. Sin embargo, independientemente de la necesidad de fortalecer las ciudades intermedias para descentralizar la oferta de los servicios básicos y de crear redes de ciudades que articulen sus ofertas con las metrópolis, es necesario abordar el Plan Metropolitano de Ordenamiento Territorial, en el Gran Santo Domingo y en Santiago, como un plan supramunicipal que aporte un espacio de gobernanza que coordine las actuaciones y organice los servicios transversales comunes.

Plano de Santo Domingo. Decada de 1972

Desde 1939, cuando el arquitecto español Bernardo Ginés De Los Ríos, quien había sido viceministro de obras públicas en el gobierno republicano,  es contratado por Trujillo  para hacer el Plan Director de Ciudad Trujillo, se han estado formulando planes para la ciudad de Santo Domingo. Además del de Ginés hemos tenido el Plan Vargas Mera-Solow de 1956; el Padco-Borrell de 1978 financiado por el BID y el Plan Indicativo de la Zona Metropolitana de Santo Domingo, formulado por el CONAU con recursos de la Unión Europea a través del PARME en el 2007, entre otros. Ninguno de esos planes se pudo implementar, por razones políticas principalmente. Sin embargo, constituyen unos referentes que nos muestran que desde hace tiempo se necesita construir una visión de planificación de la ciudad para mejorar la habitabilidad de la misma.

Santo Domingo y Santiago, necesitan pensarse como metrópolis , ahora, cuando todavía se puede.

Gráficos comparativos entre Santo Domingo y Santiago, suministrados por el Arq. Ramón Peguero


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lunes, mayo 03, 2021

Recordando a Nuevarquitectura en su cuadragésimo segundo aniversario

 

Recordando a Nuevarquitectura .


El 3 de mayo de 1979, hace 42 años, un grupo de arquitectas egresadas de la UASD, Edda Gullón, Sheila López, Angelita Burgos, Fátima Karam y Nouris Bello, crean un grupo de estudio, con el que pretendían ir cubriendo algunas lagunas que, entendían, tenían en su educación profesional. Esa iniciativa se transformó con el tiempo en el Grupo Nueva Arquitectura, que y a propuesta de Emilio Brea cambia la manera de escribir su nombre por Nuevarquitectura.

Aun no se ha estudiado el impacto en el medio profesional de la arquitectura y el urbanismo dominicano y del Caribe, que provocará Nuevarquitectura. Entre las iniciativas del GNA podemos mencionar las siguientes:



Exposición Arquitectura Contemporánea en la República Dominicana. Septiembre de 1981, Casa de Teatro. Primera exposición de obras de arquitectura realizada en el país. Se realizó con la participación del CODIA y el grupo de estudiantes del Centro Javier.






Arquitectura 83 en la República Dominicana. Mayo 1983. Centro Cultural Hispánico.



Primera Bienal de Arquitectura de Santo Domingo Guillermo González Sánchez. Noviembre 1986. Galería de Arte Moderno



Segunda Bienal de Arquitectura de Santo Domingo. José Antonio Caro Álvarez. Noviembre 1988. Galería de Arte Moderno.

Tercera Bienal de Arquitectura de Santo Domingo y Primera Bienal de Arquitectura del Caribe. Noviembre 1990. Galería de Arte Moderno.

Cuarta Bienal de Arquitectura de Santo Domingo Leo y Marcial Pou Ricart. 1992. Centro Cultural Hispánico.





Quinta Bienal de Arquitectura de Santo Domingo. 1994. Bellas Artes

 A partir de Sexta BASD dedicada a Edgardo Vega Malagón (GAi) en 1996, el GNA acordó organizar las próximas bienales con la Sociedad de Arquitectos de la República Dominicana.

Con la SARD se realizaron desde la sexta a la Décima primera Bienal, que ha sido la ultima bienal realizada en noviembre de 2012 en el Museo de Arte Moderno


En publicaciones el GNA publicó las Hojas de Arquitectura en el Nuevo Diario y publicó el libro de 100 Hojas de Arquitectura editado por la Universidad Central del Este.



Así mismo publico 4 números de la Revista ARQUIVOX y mantuvimos un programa de publicación de artículos en periódicos y revistas y organizamos y participamos en numerosas conferencias internacional entre ellas quiero destacar los Seminarios de Arquitectura y Urbanismo del Caribe, organizados por el GNA, el primero se realizó en la UNPHU, y se han realizado estos seminarios en Martinica, Santiago de Cuba y Santiago de los Caballeros.



Por esa labor en el 2003, el GNA, en las personas de Emilio Brea y Omar Rancier, recibió el Premio Klumb que otorga el Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico, otorgado por primera vez a arquitectos no puertorriqueños.

Fuimos los primeros en hacer un evento sobre la mujer en la arquitectura, que llamamos “Mujer, Arquitectura y Sociedad” realizado en la sede del INSTRAW, el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer, que tiene su sede en Santo Domingo en una casa que fue exquisitamente restaurada por el arquitecto  Apolinar Fernández de Castro y fuimos los primeros en reconocer a los grandes arquitectos dominicanos con las cenas de gala que llamamos Gran Noche de Arquitectura. Además logramos que se declarara el 3 de noviembre, fecha de nacimiento de Guillermo González como Día de la Arquitectura Dominicana.



El año pasado, por solicitud nuestra, un grupo de amigos arquitectos enviaron sus comentarios sobre la relevancia del GNA que publicamos en PeNéLopE.

SOn muchas cosas y ha sido una travesía maravillosa, todavía lo es. Y creo que es un ejemplo que las nuevas generaciones deberían recoger.

Por todo esto agradezco y siempre agradeceré, a Edda, Sheila, Angelita, Fátima y Nouris haber tenido esa iniciativa y habernos permitido ser parte de ella.

OR