martes, septiembre 16, 2008

EL CONDE, UN KILÓMETRO DE HISTORIA


Se está celebrando el III Encuentro Académico Internacional sobre Conservación y el VII Foro de Investigación en Arquitectura, Conservación y Usos del Patrimonio Frente a la Globalización
Esta actividad está siendo coordinada por la Subsecretaría de Patrimonio Cultural, la Dirección de Gestión del Patrimonio Cultural, la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental y las Escuelas de Arquitectura de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña UNPHU y de la Universidad Michoacana San Nicolás de Hidalgo UMSNH, de Morelia, México.
Este evento dará continuidad a los Foros Académicos realizados en septiembre del 2000 en el Centro de Altos Estudios Humanísticos y del Idioma Español, adscrito a la UNPHU y en septiembre del 2001 en la Universidad Michoacana San Nicolás de Hidalgo.
La conservación del patrimonio cultural, tanto material como intangible, se perfila como una de las grandes
inquietudes del naciente siglo XXI. Nuevos paradigmas en la definición del patrimonio cultural dan como
resultado acervos cada vez más diversos y más grandes. La inclusión de arquitectura reciente, vernácula o
fabril aunada a una nueva visión de las expresiones espaciales que resalta la relevancia de conjuntos, de
paisajes y de jardines es un factor en este crecimiento.
El reconocimiento de la amplitud y diversidad del patrimonio y de la necesidad de gestionar su protección ha
dejado en evidencia la importancia de la formación de cuadros especializados. La permanente reflexión
teórica, la generación de conocimientos históricos sobre espacios arquitectónicos y urbanos, la investigación
en las técnicas aplicadas a la restauración y de instrumentos jurídicos o de gestión adecuados para lograr la
conservación de este acervo se han convertido en actividades prioritarias. En este contexto, aparece el interés
por el intercambio de ideas y de experiencias en torno al patrimonio edificado.
Las universidades Pedro Henríquez Ureña y Michoacana de San Nicolás de Hidalgo convocan a investigadores
interesados en compartir los resultados de investigación o de experiencias prácticas en formato de ponencia,
bajo las siguientes temáticas:
• Intervenciones urbanas o arquitectónicas
• Historia de la arquitectura o de la ciudad
• Experiencias o propuestas en el ámbito de la gestión del patrimonio edificado.
• Reflexiones teóricas en torno al patrimonio cultural edificado

Como parte del evento se presentan una serie de trabajos de profesionales del país. PeNéLopE, ha puesto a disposicion de los organizadores su espacio para publicar las ponencias locales comenzando con nuestro trabajo "El Conde: Un Kilometro de Historia". continuaremos con las ponencias de José Enrique Delmonte"Texto y COntexto de la Contra Conservación" y de Emilio Brea, " El Fuerte de San Gil".








El Conde, un Kilómetro de Historia
Omar Rancier




Nombrada en honor a Bernardino de Meneses Bracamonte, Conde de Peñalba, gobernador de La Española, quien tuvo el valor de defender la ciudad en 1655 de los ataques de los corsarios ingleses Penn y Venables, y constructor de la Puerta de San Genaro, conocida popularmente desde los tiempos de la colonia como “La Puerta de El Conde”, la calle El Conde se extiende por casi exactamente un kilómetro, de este a oeste, dividiendo en dos la almendrada zona de un kilómetro cuadrado de la Ciudad Histórica.
Esta importante vía ha tenido diferentes nombres, el primero fue Calle del Clavijo, por un vecino llamado Jose Clavijo, maestro, ( Alemar.), luego se llamó Calle Real y durante la ocupación francesa fue llamada Calle Imperial, En 1859 se nombró Calle Separación y es en 1924 cuando se le da el nombre de El Conde.
Quizás la calle más famosa de la Zona Colonial, ha sido por años un sitio de compra, paseos y actividades políticas.
Con un grupo de los mas importantes edificios de la primera mitad del siglo XX, El Conde, hoy, luce abandonada y arrabalizada, a pesar de la peatonización que le dio un nuevo sentido urbano.
En sentido general el aspecto que se tiene de El Conde es el de una calle en proceso de deterioro ambiental.
La basura, los malos olores, los locales de dudosa reputación, conviven con tiendas por departamentos, cafés, muy pocas viviendas y varios fatsfood, que dicho sea de paso, están siendo prohibidos en los centros históricos europeos por la imagen negativa que aportan a los mismos.
Está claro que la calle El Conde ha perdido su atractivo para las tiendas más caras de la ciudad que han optado por ubicarse en los malls y centros comerciales situados en el Polígono Central de la ciudad de Santo Domingo y zonas adyacentes.
A partir del conflicto bélico de abril del 1965, en la Ciudad Colonial, en aquel entonces el verdadero centro comercial y financiero de Santo Domingo, se produce un abandono de estos negocios y centros financieros a zonas mas seguras de la ciudad, principalmente hacia la zona de NACO nuevo hábitat de la burguesía y la pequeña burguesía urbana, generándose en ese momento, 1965, el embrión de lo que es ahora el Polígono Central.
Así mismo las familias han emigrado de la calle, que cada noche se convierte en una zona peligrosa y de alta criminalidad, situación que no es privativa de El Conde, sino que se repite en toda la Ciudad Colonial, cuando justamente dentro de los lineamientos para reanimar la Zona Colonial se ha planteado mas de una vez la necesidad de densificar el sector desarrollando nuevos proyectos de vivienda en el mismo (algo que hizo la organización francesa Pact Arim 92, con la construcción de apartamentos en la zona histórica), mejorar la iluminación y diseñar un Plan de Seguridad Ciudadana.
Sin embargo, si bien es cierto que la zona ha perdido atractivo para los principales comerciantes y para las instituciones bancarias, la realidad es que ninguno de esos malls y centros comerciales, que tratan de emular los valores de la ciudad tradicional pero en un entorno privado y controlado, pueden competir con el atractivo de la calle El Conde, situada en el corazón de la Ciudad Colonial, con sus magníficos edificios y con su propia historia, tejida entre las tertulias de la Cafetera, la historia de las protestas antitrujillistas, las diversas manifestaciones populares durante la Guerra de Abril y los desfiles y paseos de toda una generación de capitaleños.
El ángel de esta calle es tal que el tradicional paseo por la calle El Conde ha creado una palabra, “condear” y “calle condear”, recogida ya por algunos escritores dominicanos, algo que no ha ocurrido con otras vías o sectores de la ciudad.


Espacio Urbano y Arquitectura
La agradable morfología de El Conde se estructura en la articulación entre una fachada urbana memorable, conformada por una serie de edificaciones de calidad e historia y un espacio urbano de unas proporciones humanas, expresadas en una escala y un ritmo que le confieren esa calidad de ciudad tradicional de matriz europea a esta especial calle de la Ciudad Colonial de Santo Domingo.
El espacio urbano es el principal protagonista de la ciudad, sin el, a pesar de las visiones economicista y funcionales que tratan de definir la ciudad mas que como un lugar para la gente, así de genérica, como un lugar para las transacciones comerciales ( que lo es) , así de especifica, y en El Conde descubrimos ese espacio urbano que debiera de replicarse mas en nuestra ciudad aunque eso conllevare revisar esa tendencia de establecer unos retiros y unas ocupaciones de terreno que siempre miran a la ciudad jardín que tenemos en Gazcue, espacio que se va perdiendo sin que podamos tampoco replicar esa particular visión urbana.
Las Capas de El Conde
Además El Conde nos demuestra que el espacio urbano no es un espacio homogéneo verticalmente, sino que se comporta en capas diferentes: una primera capa se desarrolla a nivel de las vitrinas, y nos atrapa con el despliegue de las diferentes mercancías, una segunda capa se desarrolla sobre las vitrinas, donde encontramos viejos letreros o piezas de arte como el relieve de Domingo Liz sobre la entrada lateral del Rossy, edificio diseñado por Cuqui Batista que albergara en su primera planta el memorable bar del mismo nombre y una tercera capa la encontramos en los coronamientos de las edificaciones; solo hay que caminarla mirando hacia arriba para descubrir una nueva/vieja imagen de la principal calle de la Zona.
LaArquitectura de El Conde
Su Arquitectura (con mayúscula) es un conjunto de las más importantes muestras de arquitectura desde la colonia hasta mediados del siglo XX.
Los edificios Diez(1929), y el edificio Baquero (1928), ambos diseño del ingeniero Benigno Trueba, en su tiempo las edificaciones mas altas de la ciudad, siguen marcando un locus, un sitio de importancia, en toda la trayectoria de la calle, desarrollando un esquema ecléctico que se enriquece con las variaciones de piso a piso y el manejo de la escala comercial del primer piso, aspecto que reconocen posteriormente los edificos modernos de El Conde donde se diferencia claramente la parte comercial de la parte de vivienda, esta definida por los balcones y de oficina, que se han convertido en la actualidad en espacios de almacenamiento de las grandes tiendas y han desplazado de esa forma la vivienda.
Lo mismo hacen el edificio Plavime, una de las mas bella muestra del Art Deco en el país, diseño por los arquitectos de la primera generación de arquitectos modernos de Republica Dominicana, Jose Antonio Caro y Leo Pou Ricart, el edificio Copello, quizás la primera muestra de arquitectura moderna dominicana, diseñado por Guillermo González Sánchez en 1939, asiento del Gobierno Constitucionalista encabezado por el Coronel Francis Caamaño, durante la Guerra de Abril del 1965 y el bello edificio Saviñón con su torre de esquina , su marquesina oval en voladizo y sus brise-soleils de cristal, diseñado por Gloria y Luis A. Iglesias Molina , que hoy luce remozado parcialmente.
Otro de los mas importantes edificios de El Conde es el Edificio Copello, mencionado anteriormente.
Sobre el Edificio Copello escribí hace un tiempo lo siguiente:
“El Edificio Copello ubicado en la calle El Conde esquina Sánchez, fue diseñado por don Guillermo González Sánchez, Padre de la Arquitectura Moderna Dominicana, y fue inaugurado el 16 de agosto en el año 1939.
En los años 20, Le Corbusier, el reconocido arquitecto franco-suizo, definía la arquitectura moderna a partir de cinco puntos fundamentales: Planta libre, fachada libre, estructura sobre pilotis, ventanas alargadas y techo jardín. González utiliza cuatro de los cinco puntos de Le Corbusier en el Edificio Copello. Sólo le faltó utilizar el techo jardín, elemento que utilizaría posteriormente en su obra maestra, el Hotel Jaragua, aquel que fuera demolido sin necesidad simplemente para saciar algunos intereses espurios durante el gobierno del doctor Salvador Jorge Blanco.
En 1939 el Edificio Copello constituía la más avanzada muestra de arquitectura en el país. Con el tiempo, la expresión vanguardista del Copello se fue perdiendo entre las nuevas construcciones modernas que fueron llenando la calle El Conde. En 1965, el gobierno constitucionalista del Coronel de Abril, Francisco Alberto Caamaño Deñó, que enfrentara dignamente la segunda invasión norteamericana del siglo XX, tuvo su sede en este elegante edificio, que aún muestra los impactos de las balas en sus paredes.”
Otras edificaciones modernas y neoclásicas importantes se encuentran en esta vía histórica: el edificio González Ramos de Humberto Ruiz Castillo con su inflexión curva hacia la esquina y sus bellas ventanas facetadas, la antigua Opera, el primer edificio de tienda por departamentos en el país, el edifico Cerame con su frontón neo griego hacia la esquina y el edificio Olalla un bello ejemplo del modernismo que hoy luce abandonado, ambos de Benigno Trueba, , el moderno edifico CHM , de Wiliiam Reid y José Manuel Reyes, con sus balcones volados y el excelente detalle de la losa quebrada para proteger el balcón y una serie de pequeños edificios moderna casi todos con una sensibilidad urbana y de diseño de una modernidad tropical realmente impresionante y de los mismos autores el edificio Jaar en la esquina con Espaillat, con sus voladizos sucesivos y actualmente muy desfigurado.
Estas edificaciones tienen en común el ser edificios paradigmáticos de la arquitectura del siglo XX en Santo Domingo y el estar en muy mal estado, casi en abandono, aspecto que las autoridades de Patrimonio Monumental, normalmente muy centradas en las edificaciones coloniales, debieran comenzar a tomar en cuenta para que no sigamos perdiendo ejemplos de nuestra mejor arquitectura del siglo XX.

El Entorno de la Catedral
El atractivo de El Conde actualmente se concentra en los alrededores del Parque Colón. Teniendo como telón de fondo la fachada norte de la Catedral de Santo Domingo y a un lado la torre del Palacio Consistorial, con su reloj que funciona a veces, se disfruta, en este entorno, de una de las mas deliciosas experiencias urbanas de la ciudad, sobre todo en “Palacio de la Esquizofrenia” sitio de encuentro de artistas, poetas, arquitectos y locos, donde se puede beber una fría a la vista de la Catedral, discutiendo las posibilidades insólitas y la existencia cotidiana de lo real maravilloso .
Alrededor del Parque Colon encontramos un muestrario de la arquitectura dominicana, la Catedral del siglo XVI, los diseños afrancesados de la Casa Herrera-Borgella construido siglo XVIII, el Palacio Consistorial con esa única topología de los soportales sobre las aceras y el bello edificio modernista catalán los tres del siglo XIX y principios del XX, el hotel El Conde de Pañalva de Auñón y Ortiz, que entabla un bello dialogo con la torre de Osvaldo Báez en el Consistorial, y las obras de Guillermo González El Conde 15, en un limpio y criticado moderno y al lado su ultima obra el antiguo Bank of America y próximamente sede del Hard Rock Café, en un premonitorio y también criticado estilo neohispánico, obras todas del siglo XX.
El Conde se inicia sobre la rivera del Ozama, con unas atractivas escalinatas, diseñadas por Moncito Báez con la asesoría de Guillermo González, que sustituyeron en los años 30 la llamada “Plazoleta de Pulum” y que actualmente casi se pierden en la desastrosa intervención realizada por una empresa francesa en el Hostal Nicolás Ovando ( Los franceses han tenido una lastimosa actuación en tres proyectos de la Zona Colonial: las casas coloniales de la Embajada de Francia (casa de Hernán Cortés) y el Hostal Nicolás de Ovando y el Hotel Comercial, originalmente un excelente diseño moderno del arq. José Manuel – Nani - Reyes).
Algunos edificios modernos, incluyendo el malogrado hotel Comercial, han acrecentado el acerbo edificatorio de nuestra calle.
Estos edificios, muchos de un moderno anónimo, utilizan todos los recurso de fachada propios del moderno, llegando algunos a un expresionismo sensual muy parecido a las curvas de Niemayer.
La arquitectura domestica colonial aparece en algunas zonas de la calle, algunas conservando el balcon corrido afrancesado.

El Entorno del Parque Independencia.
El final de El Conde, que muchos consideran el principio, es la llamada Puerta de El Conde, y el Parque Independencia, con su lamentable enverjado italiano que aísla perversamente la principal plaza de la ciudad de su entorno inmediato , incluyendo la calle Mariano Cestero que una pasada administración municipal cediera, graciosa e ilegalmente al sector privado, en usufructo a un canal de televisión, cuya edificación, además, se realizó rompiendo las normas de altura que rigen el entorno inmediato a la Zona Colonial, lo que se realizó con la calle Pellerano Alfau, también en el entorno de El Conde.
En ese entorno del Parque Independencia , necesita que se intervenga para rescatar el espacio paradigmático de nuestra nacionalidad, que se ha convertido en algo parecido a un espacio represivo, sobre todo por la visión militar de su administración.
La arquitectura que rodea este importante espacio se ha ido degradando hasta desaparecer o dar cabida a un edificio tan agresivo como el del canal de televisión.
Hace falta una evaluación de este entorno para revalorizarlo como debe ser.

El Conde, Qué Hacer?
Entre este alfa y omega, trascurre una calle El Conde cada día mas degradada y, de cierta manera, abandonada a su suerte.
De nuevo nos enfrentamos a la falta de visión de los administradores de la ciudad y de los comerciantes que usan y abusan de El Conde y de la ciudad amurallada, histórica o colonial, como quieran llamarle.
Si resulta necesario rescatar la Ciudad Colonial, la calle El Conde, particularmente, hay que rescatarla del marasmo urbano haciendo uso de los más elementales instrumentos de planificación y aportando una buena dosis de voluntad política.
Sería necesario implementar un Plan de Manejo de la calle El Conde, exactamente como se reglamenta la instalación de tiendas en los nuevos centros comerciales.
Desarrollar normativas que regulen el uso y que nos permita rescatar el pathos urbano que se ha ido perdiendo ante el embate desarrollador de nuevo cuño.
Determinar los usos compatibles con una calle como El Conde, tratando, además de introducir de nuevo la vivienda en la vía.
Habría que pensar en algún tipo de incentivos fiscales para las tiendas y empresas que se interesen en desarrollar sus proyectos en El Conde, siempre de acuerdo con lo estatuido como plan de manejo y normas de usos, en la Zona Colonial y penalizar severamente las propiedades abandonadas, pues no es posible que sigamos permitiendo tener edificios abandonados en una calle como la Calle El Conde
Debería repensarse la iluminación de la vía, eliminando las luminarias colocadas en el mismo eje de la calle, para posibilitar las tradicionales procesiones que se realizaban en El Conde, como señala Pérez Montás y prohibir el cubrir las fachadas con materiales nuevos.
Hay que trabajar unas normativas especiales para la calle El Conde que contemple y asuma el valor patrimonial de los edificios modernos y regule las actuaciones sobre los mismos, si fuese necesario
En fin, hay que relanzar la calle principal de la Ciudad Colonial y revertir esa realidad que rescatan de tanto en tanto escritores contemporáneos como Miguel de Mena o Pedro Peix y que actualmente se ha convertido en pura nostalgia.
Omar Rancier, 16 de septiembre 2008.

domingo, septiembre 07, 2008

Por qué Penélope?








En 1995 entendíamos que se necesitaba una publicación que presentara no solo proyectos sino y principalmente el pensamiento teórico de los proyectistas y por tal razón nos propusimos hacer una revista de teoría y pensamiento de arquitectura sin grandes pretensiones editoriales.
Diseñamos una revista con un formato alargado, simple pero inusual, 4.25” x 11”, y nos acercamos a Juan Mubarak para iniciar el proyecto.
De Juan presentamos su proyecto de remodelación de una vivienda,“ y Altagracita crece...”, y una conferencia experimental , “Conferencia al Alimón” que preparamos conjuntamente para el evento de “Arquitectura Joven” exposición de proyectos de estudiantes realizada en 1993 en la antigua Casa de Francia en la Ciudad Colonial haciendo referencia a la memorable conferencia que dieron Neruda y Federico García Lorca en el Pen Club en el Hotel Plaza de Buenos Aires en 1933 y que de forma magistral relata el chileno en sus memorias “Confieso que he vivido” (1)
Presentábamos además una interesante entrevista que le realizara la revista NYA números 7/8 de 1994, Colin Rowe donde emite unas ideas demoledoras sobre la enseñanza de la arquitectura y completábamos la edición con dos artículos mas uno de Juan, “Vivir en lo contemporáneo” y el otro mío, “La Arquitectura como medio de comunicación”.
Sin embargo, teniendo ya el primer número diagramado, el proyecto se abandonó a pesar de que a los amigos que se la presenté les gustara el proyecto, así Carlos Jorge la presenta en Periferia, lo que provoca que muchas personas solicitaran, vía internet, la revista que nunca se editó.
En varias ocasiones Juan y yo tratamos de retomar el proyecto, involucrando en una ocasión a Ricardo Brito, pero al final no pudo concretarse.
En julio del 2006 iniciamos este blog con el nombre de aquella otra revista inédita como una prueba y posteamos un artículo que habíamos escrito para la revista Arquitexto de Carmen Ortega y Lourdes Periche.
Pasaron dos años sin postear nada nuevo hasta que Plácido Piña publica su blog Arquitectura en Bici y linkea a Penélope entre sus blogs preferidos y me pone un mensaje animándome a seguirlo.
Y así estamos haciendo.
Como parte de este nuevo esfuerzo queremos presentarles la introducción que escribiéramos para la Penélope inicial, que explica, entre otras cosas, el nombre, que extrañó a muchos de nuestros amigos.
En esta introducción, que titulamos “ Por qué Penélope?”tratamos de explicar nuestras motivaciones para hacer la revista, motivos que, como se verá, son totalmente válidos a 13 años de distancia.
OR

Por qué Penélope?

Penélope, en la mitología griega, es la imagen de la espera. La espera esperanzada, la que teje y desteje para dar tiempo a que llegue lo que tiene que llegar.

La arquitectura en nuestras latitudes y en este final de milenio, debiera presentar esa cualidad de espera esperanzada , tejiendo pensamientos entrópicos y fractales sin miedo a destejerlos para volverlos a construir de una mejor manera cuando sea necesario, manteniendo abiertas las puertas a la universalidad contemporánea.

La práctica profesional ha estado atada a las solicitaciones del mercado especulativo o a los compromisos políticos con muy poco espacio para las realizaciones de arquitectura de calidad. El pensamiento ha estado ausente por mucho tiempo en nuestra praxis.

Colin Rowe define la enseñanza de la arquitectura como “la ineptitud lidereando la inexperiencia”, afirmación reveladora que toma cuerpo de una manera grosera en nuestras academias, donde se maneja un mojigaterismo arquitectónico que destruye toda iniciativa valiosa que parta de los estudiantes y los profesores y que trate de explorar mas allá de lo que tradicionalmente nos ofrecen los programas de las escuelas de arquitectura. Y las universidades, como instituciones, castran toda posibilidad de crecimiento en aras de una falsa moralidad anacrónica e impropia de las aspiraciones de este fin de milenio sin comprender su labor de formadora y quedándose como un proyecto comercial

Penélope tratará, entonces, de tejer y destejer pensamientos, de construir una teoría válida y de desarrollar una crítica fundamentalmente comprometida con la arquitectura de calidad producida desde las formulaciones teóricas y de diseño de arquitectos y otros profesionales que manejen las traducciones de los pensamientos de la contemporaneidad en arquitectura.

Penélope será una revista de teoría de la arquitectura, un instrumento de exploración de la ciudad autosemejante , un espacio para el onanismo heterotópico, una provocación al pensamiento.

Penélope será poesis y arte ; espacio y luz, superposición y fragmentación , borde y corazones blancos.

Penélope será PeNéLopE

OR

(Escrito en 1995)



(1) Pablo Neruda. Confieso que he vivido. Memorias. Seix y Barral. Capitulo 5. España en el Corazón. Como era Federico. Pag. 157 y siguientes.
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jueves, septiembre 04, 2008

Algunos olvidos en “60 Años Edificados, Memorias de la Construcción de La Nación”

Introducción a una reanudación

Plácido Piña me ha animado, con su excelente Blog, Arquitectura en Bici, a reanudar este intento de blog que inicié hace tiempo y que había olvidado hasta que Pla me hace la recomendación de que lo continúe.

Pues bien, luego de "punchar" unas teclas y buscar informacion ( se me habia olvidado como entrar a editar el blog) reanudo mi blog "Penelope" esperando que pueda servir de instrumento de difusión y discusión de la arquitectura y pueda responder a las expectativas que me comunicara el de la bicicleta.

Omar Rancier


En la magnífica publicación patrocinada por Industrias Nacionales CxA - INCA- y editada por José Enrique Delmonte con Emilio Brea, Risoris Silvestre y Gamal Michelén, nos sorprendió el hecho de que, a pesar de la minuciosidad histórica de su organización, algunas edificaciones paradigmáticas fueron olvidadas y otras manifestaciones menores incluidas.




Rápidamente y sin ninguna rigurosidad efemeridal, procedemos a señalar Algunas edificaciones que se olvidaron en el libro.

Iniciamos con el Pabellón Deportivo del Santo Domingo Country Club (1984), de Placido Piña y Harry Carbonell, quizás la muestra fundamental de la posmodernidad dominicana,donde las referencias cruzadas a las obras de los grandes posmodernistas norteamericanos (Charles Moore, Michael Graves) y las referencias humorísticas intencionadas, como la interesante escalera sobrio-borracho que baja a la piscina, se estructuran en una serie de espacios dinámicos pero a veces disfuncionales, conformando una obra potente y carismática.

Pienso además en la estación de servicios Texaco de la calle Leopoldo Navarro (circa 1970)de Manuel Baquero Ricart, una de las piezas brutalistas más bella de la ciudad, con una estética minimal que se resolvía en un muro ranurado perpendicular a unas delgadas bovedillas de hormigón, que fue mutilada para crear una discutible “imagen corporativa”

Los edificios Plaza Galván (1984) y Monte Mirador (1989), de la autoría de la oficina Alburquerque –Valdéz, el primero haciendo un intento de recoger referencias de las casonas en esquina de Gazcue, entorno donde se enclava la obra y Monte Mirador, logrando una conjunción referencial única con el espigón de la Bolita del Mundo de la Feria y trabajando una relación más sutil con el modulo del antiguo edificio de la CDA, que funciona como fondo contextual de este importante edificio de oficinas.

Otro de los olvidados es justamente el edificio originalmente diseñado para alojar la sede de la desaparecida Compañía Dominicana de Aviación (CDA) (1986), diseño de Fernando Ottenwalder y Pedro Vega, principal ejemplo del neo racionalismo en el país, definido por una rigurosa modulación estructural que domina su forma exterior y con un dinamismo interior único producido por un sorprendente giro en 45 grados de la estructura en el interior, Su emplazamiento en la esquina José Contreras con Jiménez Moya, deja una plaza , que fuera pública e intensamente utilizada por los vecinos y que hoy lamentablemente el Banco de Reservas la cerca por cuestiones de seguridad, que permite que la presencia de esta obra sea más cívica y vibrantemente urbana. Este edificio es ganador del Premio de la Segunda Bienal de Arquitectura de Santo Domingo.

En ese mismo entorno Igualmente olvidado ha sido la propuesta de Placido Piña para las oficinas de BanReservas (2000), con su referencia a Terragni y sus monolitos que hacen referencia a la película “2001, Odisea del espacio” de Kubrich.

Un edificio que se premia con el segundo lugar en la Segunda Bienal de Arquitectura de Santo Domingo, el edificio de Seguros Pepín ( 1986), autoría de Leopoldo Franco y José Mella, también es olvidado en la publicación de INCA, con su estética de articulación extrema neo racional y su impecable factura en hormigón visto.

Y dentro de las viviendas un olvido relevante es la finca La Cuaba (1997) del equipo de Yuyo Sánchez, Cesar Curiel con la colaboración de Placido Piña.

Diseñada como casa de campo, se recoge en su propuesta una serie de referencias a las viviendas del Caribe, sobre todo a las viviendas de las plantaciones caribeña, referencias que se identifican desde el emplazamiento definido por una avenida de palmas hasta el patio interior que permite organizar las dependencias de la casa, que se inserta en un paisaje bucólico tranzando un eje que va desde la entrada hasta el área de deporte a orillas de un arroyo.

Otra edificación omitida es el edifico VZ (1995) de Jordi Masalles. Ganador de un premio BASD, la edificación es una muestra interesante del “turning point” de la arquitectura de los ´90.

De las obras de Cuqui Batista, paradigma de la arquitectura de Santiago, aparece solo una en las páginas de la importante publicación y se quedan algunas realmente memorables como los edificios de los Bomberos y del Partido Reformista (circa 1970) .

Una obra que por su tipología debió considerarse en esta publicación es el Monumento en Capotillo de Rafael Calventi, resuelto a partir de la interrelacion ortogonal de grandes masas de hormigon que se implantan en un terreno rural que la aleja de las posible rutas para visitarla.

Igualmente se olvida la incidencia de publicaciones como las Hojas de Arquitectura y la efímera revista Arquivox del Grupo Nuevarquitectura, así como la importante publicación en internet que dirigió tesoneramente Carlos Jorge, Periferia, ( que aparece incidentalmente al citarse un articulo nuestro sobre Guillermo González) en el desarrollo de la arquitectura del país como espacios de difusión, critica y divulgación y no aparecen ni aun en la bibliografía consultada.

Entendemos que cada quien interpreta la historia de la arquitectura de acuerdo a sus propios principios, lo que permite esa discrecionalidad (una palabra odiosa en términos urbanos) en la selección de las obras, pero estoy totalmente seguro de que las obras que he señalado como olvidadas son fundamentales para entender esa misma historia. El hecho de que muchas de las obras que señalo como "olvidadas" aparecen en la "Guia de Arquitectura de Santo Domingo", de los mismos autores, es un reconocimiento a esa discrecionalidad historíco-crítica.

De todas formas consideramos esta obra, que se suma a un grupo de publicaciones importantes sobre nuestra arquitectura que se han editado en los ultimos años, es una obra importante dentro de la bibliografia, por demás exigua, de nuestra arquitectura y celebramos su publicación.



viernes, julio 07, 2006


Entre Dos milenios: 25 años de Arquitectura Dominicana
Omar Rancier

Introducción
Cuando Carmen Ortega me pidió este trabajo para los 25 años de Arquitexto mi primera reacción fue pensar en como abordarlo .
Unas de las maneras de seguir el desarrollo de la arquitectura dominicana desde 1985 son las Bienales de Arquitectura de Santo Domingo, iniciativa del GNA desde 1986 y donde se han premiado un grupo de edificios importantes no solo dominicanos sino también del Caribe y América Central, pero descarté ese método, que lo dejo como una opción a los lectores, y me decidí por una aproximación más crítica y si se quiere más ácida por que me preocupa, siempre me ha preocupado, los derroteros que ha tomado nuestra arquitectura a partir de una visión que cada día toma mayor definición en nuestra sociedad, una visión que antepone las ganancias, como quiera que se logren, y eso es lo cuestionable, sobre cualquier otro logro de un contenido mas social, lo que ha devenido en una tendencia signada por el formalismo desprovista de contenido y sin vinculación con el espacio urbano, tendencia a la que han sucumbido algunos arquitectos de lo que llamé en un momento “segunda generación de arquitectos dominicanos” que habían producido obras más urbanas y con ideas más comprometidas.
Así las cosas, las ideas expuestas en este trabajo van en esa dirección, una serie de reflexiones que reiteran posiciones anteriores y en las cuales se quedan fuera muchas obras que debieran considerarse.

Una Visión General
La Arquitectura Dominicana en los últimos 25 años ha respondido, como todas las arquitecturas, a las condiciones de la base social que la produce; en nuestro caso una base social que si bien ha logrado cierto desarrollo económico, no ha alcanzado el mismo desarrollo en el ámbito social.
Las características que ha desarrollado nuestra arquitectura a lo largo de esos años se pueden resumir en algunas áreas de actuación especificas.
Una de esas áreas es el Estado Dominicano, cuya incapacidad para fortalecer las instituciones ha sido refrendada por la participación depredadora de los partidos políticos y en el ámbito urbano y arquitectónico se ha caracterizado por una relativamente baja inversión en arquitectura de calidad y mejoramiento urbano frente a la gran inversión en proyectos populistas y viales cuyo resultado ha sido, como se había predicho, totalmente negativos para las ciudades dominicanas.
En la práctica privada quizás lo mas relevante ha sido la emergencia de un grupo de jóvenes arquitectos cuyas producciones han estado vacías de cualquier propuesta teórica o ideológica y se han dejado ganar por un formalismo neoliberal no exento de gracia.
El sector turismo ha presentado en estos 25 años un desarrollo muy importante hasta convertirse en uno de los más , sino el que más, importante renglón de la economía dominicana, sin embargo al mismo tiempo ha presentado dos grandes problemas que las autoridades han soslayado: por un lado la cada día mayor participación no regulada de arquitectos extranjeros en los diseños turísticos ( situación que se repite en algunos sectores del área inmobiliaria) y la creciente arrabalización de los entornos donde se asientan los grandes resorts.
Y en el ámbito académico hemos presenciado en los años finales del periodo estudiado la pérdida del ethos que animara las escuelas de arquitectura hasta mediados de los ’90 convirtiéndose en esa especie de “academia militar”a la que se refiere Joseph Quetglas .
Estos 5 lustros , de todas formas, recogen la mas intensa actividad crítica y divulgadora de los valores de la arquitectura dominicana y el posicionamiento de Santo Domingo, con el Grupo Nuevarquitectura a la cabeza, como líder del re-conocimiento de las arquitecturas y los arquitectos del área del Caribe.
Dentro de la visión de desarrollo de la arquitectura dominicana hay que rescatar dos documentos importantes : “La Carta de la Gran Muralla” de 1984 con la cual los arquitectos logran que se le reconozca la autoría de los diseños arquitectónicos, y el “Manifiesto Al Gobierno y Al País”, conocido como el “Manifiesto de los 28” de 1991 donde se expone claramente los aportes de los arquitectos a la sociedad y se reclama los derechos de los arquitectos desconocidos por el gobierno y por la sociedad, lamentablemente hasta la fecha esos reclamos resultan aun insatisfechos y aquel Manifiesto sigue teniendo vigencia en sus planteamientos.
1980-1989
Los primeros años ‘80 son años en los cuales la participación del Estado se caracteriza por el repliegue en la iniciativa de la construcción y el inicio de la escalada de la presencia del sector privado en la ciudad.
No obstante queda como impronta del estado el infortunado proyecto de INVIVIENDA .
A mediados de esa década, con el regreso de la dictadura ilustrada, se retoma la política de construcción teniendo como meta las celebraciones del Quinto Centenario del mal llamado “Descubrimiento de América”, el proyecto insignia fue la obra de 1930 de un oscuro arquitecto inglés, J.L. Gleave, el Faro a Colon, construído 60 años después por Teofilo Carbonell, completa este panorama los trabajos viales de la Av. México , y de la Av. Quinto Centenario acompañados de una serie de proyectos habitacionales y mixtos que no aportaron nada a la idea de ciudad moderna que se quería vender y que seccionan los barrios de San Carlos y Villa Juana respectivamente y los proyectos habitacionales del Hoyo de Chulín convertido pomposamente en “Puerto Isabela”.
El edificio de la CDA de Fernando Ottenwalder y William-Pichi- Vega es una de las realizaciones memorables de los ‘80, yo mismo lo he incluido entre mi selección de los 10 mejores edificios del pasado siglo ; resuelto en un elegante lenguaje neorracional y con un manejo del espacio marcado por un giro de la estructura con respecto a la envolvente, se logra un edificio que respondía a su emplazamiento de una manera muy urbana, lamentablemente la intervención a que fue sometido para adecuarlo a una institución financiera mutiló la conexión del edificio con el espacio urbano.
En el ámbito privado se continua el proceso de desarrollo de la imagen institucional, iniciado en los 70 con la construcción de una serie de edificios para instituciones financieras. En 1980 Placido Piña y Harry Carbonell producen el edificio original del BHD en un limpio lenguaje neorracional con referencias a Richard Meier; Rafael Martínez diseña para Pujadas, Armenteros & Asociados el edificio del desaparecido Banco del Comercio, negando su condición de esquina y Fred Goico produce los edificios del CityBank y el también desaparecido Banco Hipotecario Financiero.
Uno de los edificios mas comentados del los ‘80 fue el Pabellón Recreativo del exclusivo Santo Domingo Country Club , obra de Piña y Carbonell, donde hacen fe al postmodernismo en una edificación pletórica de referencias a Michael Graves y Charles Moore y de alusiones humorísticas muy a lo Venturi.
Se inicia además un proceso de desarrollo habitacional en altura en la zona que después sería conocida como “Polígono Central” con una serie de diseños de un empalagoso eclecticismo trashumante y desculturizado que llevo a Emilio Brea a acuñar el termino de “Nitinismo” para calificarlos, haciendo referencia a una popular repostería de Santo Domingo.
Aparecen, sin embargo, algunos edificios interesantes como el súper articulado edificio de Seguros Pepín de José Mella y Leopoldo Franco, una muestra de lo que Venturi llamaría edificio “ bello y monumental” al desarrollar su teoría del Tinglado Decorado , o los edificios de Marcelo Alburquerque y Cristóbal Valdez de Plaza Galván y posteriormente Monte Mirador, solucionados en un postmodernismo con oficio.
Otra edificación importante de ese momento es el edifico PALIC de Rafael Calventi, decano de los arquitectos dominicanos, resuelto en un lenguaje horizontal wrigthiano que desperdició la oportunidad de ser mas urbano al colocar los estacionamientos al frente del edificio. En la misma década , Calventi diseña su casa en un limpio lenguaje moderno en una época de un delirante postmoderno, que hizo aclamar al critico e historiador argentino-cubano, Roberto Segre cuando entrara en la vivienda: “¡ quien dice que la arquitectura moderna ha muerto!”, Calventi diseña además en 1986 el abstracto Monumento a la Restauración cuyo remoto y absurdo emplazamiento lo ha mantenido como una ruina poco visitada.
Los ‘80 son además la década de las publicaciones de arquitectura que la inicia el Grupo Nuevarquitectura con la publicación semanal en el Nuevo Diario en 1982 de Hoja de Arquitectura que se publica ininterrumpidamente durante 2 años , de 1982 a 1984, con 122 publicaciones, de las cuales las primeras 100 fueron recogidas en una publicación editada por la Universidad Central del Este en el libro de “100 Hojas de Arquitectura” prologado por Plácido Piña . Nuevarquitectura publica además la revista Arquivox, predecesora de las revistas Arquitexto y AAA.
En 1986 Rafael Calventi, con las fotos de Onorio Montás y un ensayo de Gustavo Moré publica “Arquitectura Contemporánea en Republica Dominicana.”
En los ‘80, en 1985 específicamente, se demuele el magnífico Hotel Jaragua de Guillermo González para hacer espacio a una propuesta comercial de un hotel de catalogo, preludiando una actitud que se repetiría con obras importantes de la ciudad, y no únicamente de parte del Estado. Pienso en la casa Molinari y otras casas de Gazcue demolidas por la ambición de los promotores privados.
En los ‘70 y ‘80 se desarrolla la obra de Cuqui Batista en Santiago. El edificio Metropolitano , el Partido Reformista en santiago, su casa, y el edificio Mera, Muñóz & Fondeur, entre otras, son obras emblemáticas y poco conocidas, que expresan la particular y creativa visión del moderno propia del arquitecto cibaeño, que ha hecho escuela en la ciudad corazón..

1990-1999
Los ’90 es la década de las crisis políticas, económicas y urbanas. Se terminan las obras con miras a la celebración del V Centenario durante la ultima presidencia del déspota ilustrado, el Faro a Colón, la Av. Quinto Centenario y la Av. México ejemplarizan ese momento, que preludia la era de gobiernos neoliberales que se casan con las soluciones viales, deux ex machina del planeamiento urbano, restándole espacio publico a la ciudad y depreciando las propiedades que se encuentran en su entorno.
Se realizan algunas iniciativas que tratan de dar respuesta a los sectores marginales, la mas relevante es la del abandonado proyecto RESURE durante la dirección de la ing, Mercedes Sabater de Macarrulla en el Consejo Nacional de Asuntos Urbanos, CONAU, y con apoyo de el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, en la cual tuvimos la oportunidad de participar en un equipo integrado por el chileno Oscar Barahona, y los arquitectos Pablo Morel, Luís Guzmán y Sina del Rosario entre otros.
El proyecto de arquitectura mas importante promocionado por el Estado a finales de los años de 90 lo constituye sin dudas el edificio de la Suprema Corte de Justicia, ganado por concurso por Gustavo Moré y Juan Caro en 1998 e inaugurado en el 2005. Es un edificio que se articula en dos cuerpos por un patio interior para responder a la escala original del sitio que la determinara el incendiado edificio de la secretaria de Agricultura diseñado por Guillermo González para la feria de la paz y confraternidad del Mundo Libre de 1955; el edificio de Moré y Caro responde a un lenguaje contemporáneo donde se explora el espacio como elemento de articulación , no obstante y a pesar del esfuerzo de los diseñadores de responder a la escala del sitio, el edificio resulta apabullante por sus dimensiones producto de un lote que apenas contuvo el abultado programa presentado por la institución de justicia.
La actividad privada se incrementa y se continúan los hórridos apartamentos eclécticos que pueblan como hongos malignos algunos sectores de nuestras ciudades donde se aloja una nueva burguesía neoliberal de políticos, narcos, banqueros y militares caracterizada por una carencia cultural expresada en estos edificios.
Algunas casas aisladas representan algunos puntos luminosos en este panorama, las casas de Oscar Imbert en Punta Cana, incluyendo la suya propia, es una exquisita muestra de una sensibilidad moderna que se apoya en el conocimiento de técnicas vernaculares para festejar lo lúdico, así mismo la casa de Andrés-Yuyo- Sánchez y Cesar Curiel con Plácido Piña de La Cuaba, donde el planteamiento tradicional se dosifica con una demostración de una disciplina de una axialidad clásica que genera un espacio continuo que se comunica con un paisaje típico de nuestro trópico subecuatorial y caribeño.
Los ‘90 es la década de los grandes y pequeños centros comerciales. El polígono central aloja una serie de pequeñas plazas comerciales abiertas donde se explota un lenguaje neohispánico muy ramplón y se desperdicia la oportunidad de hacer ciudad.
Los grandes centros comerciales también se ubican en el polígono central o en sus limites y presentan cada uno una propuesta de arquitectura diferente. Plaza Central, Unicentro Plaza diseñado por la oficina de Martínez Burgos, la Americana , Plaza Lama, diseñados por Pedro José Borrel y el Multicentro de la Churchill de Jeannette Sanoja y Sina del Rosario son cinco respuestas diferentes a la interpretación local del Mall norteamericano, donde solamente el Multicentro responde de una manera adecuada a la ciudad ofertándole un espacio publico que articula el edificio a la actividad urbana cuando los demás colocan el automóvil como protagonista.
En el sector privado sobresale la actividad constructiva del arquitecto Pedro José Borrell que da forma a la imagen corporativa de algunas instituciones financieras y comerciales más importantes del país, Sus diseños para el Banco Popular, la Cervecería Nacional, el Grupo E. León Jiménez , la Americana o Plaza Lama, unos mejores que otros aportan un nuevo perfil a sectores de Santo Domingo y Santiago.
2000-2005
El advenimiento del nuevo milenio trajo, como era de esperar, nuevas expectativas que se han ido modelando de maneras diferentes. La administración socialdemócrata detuvo el impulso de la actividad económica, los proyectos estatales se detuvieron (salvo algunos proyectos del sector financiero que me decepcionaron grandemente por gestión político-profesional y el resultado urbano) y la actividad constructiva cae de nuevo sobre el sector privado, el cual a la postre presentó los mismos niveles de corrupción que el sector político.
Como epilogo debo mencionar a la arquitectura de los jóvenes arquitectos emergentes, ganados por la visión neoliberal como señalo al inicio de este trabajo.
Alex Vega, Rafael Eduardo Selman, Antonio Segundo Imbert, Salvador-Chilito- Pérez, Daniel Pons, Roberto Rijo, han realizado sus propuestas desde esa visión “empresarial” que trata de vender el “american way of life” y sus diseños, frescos y contemporáneos, han contribuido de algún modo a modelar el perfil de una ciudad que se nos pierde y se convierten en la contraparte positiva de los diseños banales y nitinescos que aparecen por todas partes.
Final
Vista a si en una rápida panorámica mi sentir es que la arquitectura dominicana en los últimos 25 años ha madurado profesionalmente, pero ha perdido el ethos de modelar una arquitectura para una ciudad del caribe.
Quizás lo mas penoso es la comercialización de esa arquitectura madura profesionalmente de manos de promotores tanto en la parte privada como en la parte Estatal muy creídos en las espejismos neoliberales que han sido cómplices en el hoyo financiero en que nos enterraron como sociedad el tándem de los políticos y empresarios corruptos y corruptores.